La emergencia ha sacado a luz todos los problemas de la ciudad y de sus gobernantes. El miedo, la incapacidad, la falta de reacción, planificación y hasta la pereza de algunos. Esto se refleja en las acciones y en los resultados.

Unos distritos mejoran más rápido que otros, unas calles se ven mejor, otras siguen igual al 28 de marzo, el día después de la inundación. Ante esto, el director de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, Pablo de la Flor, señala que si el gobernador y los alcaldes no toman las riendas de las obras, todo se hará desde Lima y nadie quiere que ello suceda.

Los alcaldes que ahora, ante todos los problemas de corrupción descubiertos, tienen miedo a actuar. En primer lugar, quien asume la responsabilidad de un cargo público asume también los riesgos. Y eso lo deben saber antes de lanzarse como candidatos.

En segundo lugar quien hace las cosas bien, se rodea de asesores probos, busca a los mejores profesionales para que le ayuden, por tanto, no tendrían por qué preocuparse. Además hay que recordar que el país tiene normas y cada obra que se licita o ejecuta debe cumplirlas con transparencia.

Si actúa conforme a ley y pone mucho empeño en vigilar que sus colaboradores también lo hagan no habría nada que temer.

Los piuranos no podemos ser ahora víctimas del miedo de nuestros gobernantes. Las obras que ya deberían estarse ejecutando son para mejorar la calidad de vida de la gente y fue la promesa de campaña electoral, así que ahora solo les toca cumplirle al pueblo.

La rehabilitación, la reconstrucción no tiene que ser centralista, deber ser liderada y ejecutada por los piuranos que son quienes saben lo que se necesita.

Fuente El Tiempo de Piura