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PCM refuerza la lucha contra la corrupción con nueva directiva de integridad pública

PCM refuerza la lucha contra la corrupción con nueva directiva de integridad pública

La Presidencia del Consejo de Ministros (PCM),a través de la Secretaría de Integridad Pública (SIP),aprobó la Directiva n.° 001-2026-PCM/SIP, la cual establece lineamientos claros y operativos para la implementación del Modelo de Integridad en las entidades del sector público.

La directiva tiene como objetivo de fortalecer los estándares de integridad y prevenir la corrupción en la administración pública.

De acuerdo a las estimaciones de la PCM, alrededor de 1800 entidades públicas se encuentran obligadas a implementar el Modelo de Integridad, al cumplir con los criterios establecidos en el alcance del Decreto Supremo n.° 148-2024-PCM.

La norma, publicada en el diario oficial El Peruano, define una metodología práctica, estandarizada y orientada a resultados que permite a las entidades del Estado aplicar el Modelo de Integridad de manera coherente, ordenada y acorde con sus distintas realidades institucionales, fortaleciendo el compliance público.

Asimismo, prioriza el fortalecimiento del compromiso de la alta dirección, la gestión de riesgos de corrupción, la atención y gestión de denuncias, el cumplimiento de normas de integridad, transparencia y debida diligencia, así como la promoción de una cultura ética en el servicio público.

Además, incorpora tareas definidas, insumos específicos y un procedimiento paso a paso, lo que permitirá a las entidades avanzar de manera efectiva en la implementación del Modelo de Integridad. En ese marco, la SIP brindará asistencia técnica especializada para orientar su correcta aplicación.

Comunicación, capacitación y gestión de riesgos

Esta directiva refuerza, entre otros aspectos, el componente de comunicación y capacitación, priorizando la identificación de actores clave, la difusión clara y efectiva de las políticas y normas de integridad y lucha contra la corrupción, así como la formación continua del personal.

También, incorpora la capacitación especializada de funcionarios con capacidad de decisión y la implementación de un protocolo de comunicación de crisis, que permitirá responder de manera oportuna ante la materialización de riesgos muy altos, como prácticas antiéticas o corruptas, contribuyendo a proteger la integridad institucional y fortalecer la confianza de la ciudadanía.

El Modelo de Integridad impulsa un trabajo articulado y colaborativo al interior de las entidades públicas, basado en la gestión preventiva de riesgos y en el fortalecimiento del desempeño ético de las personas que ejercen funciones públicas. Para ello, contempla la adopción de buenas prácticas, herramientas, guías y mecanismos que faciliten su adecuada implementación.

Fuente Andina

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