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La corrupción está devorando al país

La corrupción está devorando al país

En un país polarizado, uno de los análisis más cercanos a la realidad puede llegar desde fuera. En esa línea, la última mirada del exterior no deja bien parado al país. Se trata del último “Informe de la Percepción de Corrupción (IPC) 2025” que elaboró Transparencia Internacional tras analizar la situación de la democracia en 182 países del mundo.

Con una escala de 0 a 100, en el cual el valor más cercano a 100 significa “muy baja corrupción” y el valor más cercano al cero se define como “mucha corrupción”, nuestro país obtuvo 30 y se ubica en el tercio inferior, superando a Bolivia, Irak, Camerún, Congo entre otras naciones con sistemas autoritarios.

“Las puntuaciones del IPC persistentemente bajas o en declive suelen asociarse con controles y equilibrios democráticos limitados o en erosión, la politización de los sistemas de justicia, la influencia indebida sobre los procesos políticos y el fracaso para proteger el espacio cívico”, señala una de las conclusiones del documento.

A comparación del último informe del IPC, el país cayó del puesto 94 al 130,es decir, más de 36 puestos en los últimos cinco años. En comparación a los países de la región, el Perú tiene una de las peores evaluaciones.

Impacto

Sobre el tema, el economista de la UDEP, Juan José Marthans, considera que la corrupción ya no solo afecta el terreno político, sino que trasciende al plano económico, golpeando el bolsillo del peruano de a pie.

“No debe extrañar que el Perú haya deteriorado su posición en términos de percepción de corrupción […] Producto del desgobierno de los últimos años, es claro que el grado de libertad del frente estatal para corregir cualquier eventualidad ligada a la corrupción, a la extorsión o al sicariato, se ha deteriorado”, manifestó.

Agrega que en un escenario donde las organizaciones criminales tienen vínculos con la Policía y el sistema de justicia, se genera una gran incertidumbre entre los actores económicos y del rubro empresarial.

“El Perú va a tener que recomponerse a través de una reforma integral, no hay alternativa. El Estado está, por así decirlo, podrido. El costo estimado de la corrupción es entre 2% y 3% del PBI cada año, es tremendo. Como factores determinantes de la retracción del PBI están el sicariato, la corrupción y el frente político. Se le está quitando la posibilidad de expansión y generación de riqueza y empleo formal al país”, aseveró Marthans.

Desde su punto de vista, esta es la manera como la corrupción en el frente político toca los bolsillos de los peruanos que están perdiendo la oportunidad internacional del alza de los precios de minerales y otros commodities.

“Quién más siente este problema debe ser el hombre de pie, por una razón simple, las oportunidades de generación de empleo tienden a retraerse en el frente formal. La inseguridad retrae la dinámica de expansión de la inversión de pequeños negocios al interior del país. Entonces, es el sector emergente el que está cargando a cuestas con la inseguridad y la corrupción en el país”, manifestó Marthans.

Fuente El Tiempo

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