El nuevo Hospital Regional Manuel Núñez Butrón, valorizado en S/501,28 millones, todavía no inicia su construcción y su culminación fue desplazada hasta marzo de 2030. Contraloría advierte retrasos en la liberación del terreno y observaciones al diseño. El gobernador de Puno, Richard Hancco, atribuye parte de las demoras a trabajadores de la Diresa.
Puno espera desde hace años un nuevo Hospital Regional Manuel Núñez Butrón, pero el proyecto, valorizado en S/501.2 millones, todavía no empieza su construcción. Mientras el Gobierno Regional y el Programa Nacional de Inversiones en Salud (PRONIS) continúan resolviendo condiciones previas, el cronograma se ha desplazado y la culminación ahora está proyectada para marzo de 2030.
La situación fue revisada por la Contraloría General de la República entre el 3 y el 27 de agosto de 2026. En su Informe de Hito de Control N.° 12010-2026-CG/MPROY-SCC, el órgano de control pone bajo la lupa dos aspectos del proyecto: las condiciones que han impedido iniciar la obra y las diferencias encontradas entre los ambientes considerados en el diseño y las necesidades establecidas para el establecimiento de salud.
Terreno causa retraso
Una de las principales dificultades estuvo en el predio ubicado en la avenida El Sol, donde se construirá el nuevo hospital.
Para ejecutar las demoliciones, las obras de contingencia y las actividades preliminares, el terreno debía encontrarse disponible. Sin embargo, algunas dependencias vinculadas a la Dirección Regional de Salud (DIRESA) continuaban ocupando espacios destinados al proyecto, entre ellas áreas relacionadas con el SAMU, la cadena de frío y el laboratorio biomolecular.
El cronograma contemplaba iniciar estas actividades en enero de 2026, pero ese plazo no se cumplió.
Retrasos en la liberación del terreno destinado al nuevo hospital de Puno.
El gobernador regional Richard Hancco reconoce el retraso y atribuye las dificultades principalmente a la oposición del personal para trasladarse. Sin embargo, el retraso no es menor: mientras la obra debía avanzar hacia su ejecución, las condiciones para liberar completamente el terreno todavía no se concretan.
PRONIS recibió el terreno
El 25 de julio se produjo un avance formal. El Gobierno Regional de Puno y el PRONIS suscribieron el acta de libre disponibilidad del terreno para ejecutar la demolición, las obras de contingencia y las actividades preliminares. El documento permitió avanzar hacia la etapa preparatoria, pero no significó que todas las dificultades estuvieran resueltas.
Hancco señaló que todavía quedaban acciones pendientes para completar la liberación del espacio. Entre ellas estaba el traslado de la cadena de frío, cuyo retiro debía concluir el 30 de septiembre. Además, se ha solicitado al PRONIS completar la liberación del predio hasta el 31 de octubre.
La culminación del proyecto quedó proyectada para marzo de 2030.
Con ese escenario, el propio gobernador estimó que la construcción podría comenzar recién entre junio y agosto de 2027, casi un año después de lo previsto inicialmente.
El dato resulta especialmente relevante porque la administración regional ha tenido que explicar por qué un proyecto largamente esperado todavía no consigue pasar de sus actividades preparatorias a la ejecución física de la obra.
El retraso también modificó el calendario general del proyecto. El contrato de asistencia técnica contemplaba inicialmente un plazo de 50 meses. Sin embargo, mediante la Adenda N.° 15, este periodo fue ampliado a 59 meses. Son nueve meses adicionales que llevaron la fecha proyectada de culminación hasta marzo de 2030.
La Contraloría advierte además que, al momento de su evaluación, las etapas correspondientes al diseño, construcción y puesta en funcionamiento registraban 0 % de avance.
La asistencia técnica acumula más de US$6,28 millones en adelantos y entregables aprobados.
Diseño genera dudas
El segundo punto observado por Contraloría está relacionado con el diseño del establecimiento. El proyecto cuenta con documentos que establecen los servicios que deberá ofrecer el hospital y los ambientes necesarios para atender esa demanda. Al contrastar esa planificación con el diseño, el órgano de control identificó ambientes que aparecen duplicados o que no guardarían correspondencia con las necesidades establecidas inicialmente.
Por ello, la Contraloría advierte el riesgo de que se termine ejecutando una infraestructura mayor a la requerida.
El impacto potencial no se limita al dinero necesario para construir ambientes adicionales. Una infraestructura de mayor tamaño también puede generar mayores costos futuros en equipamiento, contratación de personal, mantenimiento, servicios y operación.
La observación coloca al Gobierno Regional de Puno y al PRONIS ante una disyuntiva: justificar técnicamente cada ambiente incorporado al diseño o asumir el riesgo de mantener una infraestructura cuya capacidad no corresponda con la demanda proyectada.
Por su parte, el gobernador Richard Hancco rechaza que los ambientes cuestionados sean considerados simplemente como infraestructura sobredimensionada.
Su argumento es que el perfil del proyecto fue aprobado en 2015, cuando las condiciones demográficas y las necesidades sanitarias de Puno eran distintas. Según sostiene, la población proyectada y la demanda de atención han cambiado, por lo que la asistencia técnica francesa actualizó el diseño tomando en cuenta las necesidades futuras.
Para el gobernador, reducir el proyecto a las necesidades actuales podría dejar al hospital sin capacidad suficiente para responder al crecimiento de la población.
Como ejemplo, mencionó las camas de cuidados intensivos. Según recordó, el proyecto llegó a contemplar 64 camas UCI, pero posteriormente el PRONIS redujo esa cifra a 42. Hancco teme que las nuevas observaciones sobre el diseño terminen provocando más reducciones de capacidad.
Millones en asistencia técnica
Mientras la obra principal continúa sin iniciar su ejecución física, el proyecto ya ha generado pagos importantes por asistencia técnica. Según el informe de Contraloría, el PRONIS transfirió US$6 millones 282 mil 639 al consorcio EGIS AP-HPi por adelantos y entregables aprobados.
Ese monto corresponde al servicio de asistencia técnica y no al costo de construcción del hospital. El costo total actualizado del proyecto asciende a S/501 millones 283 mil 151.
La cifra añade otra dimensión al retraso: mientras la construcción sigue pendiente, el proyecto ya ha comprometido más de seis millones de dólares en el servicio encargado de acompañar su desarrollo.
Presupuesto afectado
Hancco reconoce que el retraso tuvo consecuencias sobre la programación presupuestal. Según explicó, al no poder acreditarse oportunamente el inicio efectivo de los trabajos antes del 30 de junio, no se logró sustentar a tiempo un incremento presupuestal de aproximadamente S/10 millones correspondiente a ese periodo.
El gobernador también cuestionó a sus críticos y sostuvo que las observaciones formuladas por la Contraloría podrían estar siendo utilizadas políticamente.
Pero el informe de control deja un escenario concreto: el hospital de S/501 millones todavía no inicia su construcción, el cronograma se extendió nueve meses, la culminación fue desplazada hasta marzo de 2030 y existen observaciones sobre el diseño que deben ser atendidas.
Para Puno, el debate ya no es únicamente cuándo se colocará la primera piedra. También está en discusión si el proyecto que finalmente se construirá tendrá el tamaño, los ambientes y la capacidad que la región realmente necesita y puede sostener.
Cifra
S/501.28 millones es el costo actualizado del proyecto, mientras que la asistencia técnica ya acumula US$6.28 millones en adelantos.
Dato
La obra, sin embargo, registra 0 % de avance en construcción al momento de la evaluación de Contraloría.
Carol Cahuaya del Castillo
Fuente Evidencia

