El tiempo comienza a jugar en contra de la Torrentera Chullo. Después de los desbordes que golpearon a Arequipa en febrero 2026, las autoridades preparan nuevas intervenciones, pero una parte del proyecto integral todavía espera financiamiento. El riesgo no es hipotético, ya quedó demostrado que el cauce puede desbordarse y llevar lodo, piedras y agua hacia zonas urbanizadas.
La propia Contraloría advirtió en febrero que la descolmatación ejecutada era insuficiente y que la presencia de material dentro del cauce podía provocar nuevos desbordes o huaicos ante lluvias similares. También alertó sobre sectores cuyo encauzamiento resulta insuficiente para transportar grandes caudales.
A ello se suma un diagnóstico técnico de la UNSA, elaborado por el geofísico Víctor Aguilar Puruhuaya, que identifica una combinación peligrosa: reducción del cauce, puentes inadecuados, estructuras deterioradas y ocupación de zonas próximas a la torrentera. En algunos tramos, el cauce llega a estrecharse hasta aproximadamente 3,5 metros.
En tanto, el Gobierno Regional detalló en abril que ya ejecutaba muros de contención y trabajos para ampliar el cauce, buscando ganar hasta dos metros hacia los costados y aumentar su capacidad para conducir agua.
Sin embargo, la intervención integral pendiente en Yanahuara todavía enfrenta un problema: el dinero. El alcalde Sergio Bolliger informa que los expedientes técnicos ya estaban listos, pero faltaba asegurar el financiamiento. El proyecto comprende 1.350 metros de cauce, además de ensanchamiento, profundización, muros y obras en puentes.
Y aquí aparece la carrera contra el calendario. Bolliger señaló que los trabajos más extensos tomarían aproximadamente 11 semanas y podrían comenzar entre fines de agosto e inicios de septiembre, con la meta de terminarlos en noviembre.
El problema es que SENAMHI ya trabaja con las autoridades en la preparación de la temporada de lluvias 2026-2027, cuyo periodo está previsto desde septiembre hasta abril.
Si los plazos se retrasan, la población podría enfrentar una nueva temporada con obras todavía incompletas. Y la torrentera Chullo ya demostró lo que ocurre cuando el cauce no tiene capacidad suficiente, duramente, el agua busca su propio camino y las viviendas quedan en medio.
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