El nuevo Hospital Goyeneche enfrenta una nueva incertidumbre: la directora Julissa Pinto advierte que no existe un presupuesto fijo para cubrir todos los gastos, mientras el Cuerpo Médico alerta por equipos pendientes y recursos insuficientes. El proyecto, valorizado ahora en S/632,9 millones, acumula retrasos y podría terminar recién en 2031.
La nueva infraestructura del Hospital Goyeneche debía representar el cierre de una larga espera para Arequipa. Sin embargo, la promesa de modernización vuelve a encontrarse con el mismo obstáculo: falta de certezas sobre dinero, plazos y ejecución.
La alerta más reciente llega desde el propio nosocomio. La directora Julissa Pinto Roldán advierte que no existe un presupuesto fijo para cubrir los nuevos gastos que demanda el proyecto. Según explicó, el cronograma que contemplaba iniciar la construcción hacia finales de 2026 cambió y actualmente no existe una fecha definida para comenzar las obras. La gestión deberá buscar recursos adicionales, mientras el presupuesto de 2027 ya se encuentra cerrado.
La preocupación de la dirección coincide con la posición que el Cuerpo Médico viene sosteniendo. En abril, su presidente, Willy Yanqui Farfán, cuestionó que el proyecto continuara sin avances visibles y pidió explicaciones sobre el plan de contingencia. Para los médicos, la espera no puede significar abandonar el hospital actual: existen equipos antiguos, necesidades de mantenimiento y compras pendientes.
El problema financiero tampoco es una advertencia aislada. Un informe de control de la Contraloría estableció que PRONIS tenía para 2026 un Presupuesto Institucional Modificado de S/18,5 millones, mientras calculaba compromisos por S/332,2 millones. La diferencia: S/313,7 millones. Esa brecha compromete pagos de asistencia técnica, ejecución y supervisión. PRONIS ya había advertido en enero que no podía garantizar esos pagos.
El costo del nuevo hospital también ha cambiado. La inversión actualmente difundida asciende a S/632,9 millones y fue uno de los puntos abordados en la mesa de trabajo convocada por la diputada Marleny Arminta el 13 de agosto. Allí se identificaron como obstáculos la falta de previsión presupuestal y restricciones administrativas y normativas.
Pero la historia no empezó este año.
2023 → Saneamiento del terreno. El proyecto avanzaba con el saneamiento del terreno para una infraestructura anunciada durante administraciones anteriores.
2024 → Gobierno a Gobierno. El proyecto ingresó al esquema de Gobierno a Gobierno y se evaluó la participación internacional.
Ese proceso llevó a evaluar propuestas extranjeras y finalmente a la elección de Francia para el acompañamiento del proyecto.
Febrero de 2025 → Adenda con Francia. Se suscribió una adenda al contrato G2G. Se anunció un plazo de 47 meses, que incluía expediente técnico, contingencia, construcción y equipamiento. La expectativa era que las obras pudieran comenzar hacia finales de 2025.
2025 → Fast Track y permisos. El Fast Track se convirtió en otro punto de tensión. Surgieron dificultades vinculadas con permisos y procedimientos administrativos.
Abril de 2026 → Médicos cuestionan los avances. El Cuerpo Médico advirtió nuevamente que no veía avances. El proyecto ya debía mostrar avances en expediente y contingencia.
Junio de 2026 → Brecha millonaria. Contraloría alertó sobre la diferencia entre los S/18,5 millones disponibles y los S/332,2 millones requeridos por PRONIS para compromisos del año. La brecha alcanzó S/313,7 millones.
Agosto de 2026 → Retraso y nuevo horizonte. El proyecto registra alrededor de 18 meses de retraso y el escenario planteado apunta a una culminación que podría extenderse hasta 2031.
Y mientras la nueva obra permanece entrampada, el hospital mantiene sus propias carencias. En julio, el Cuerpo Médico alertó que ocho fichas IOARR valorizadas en S/42 millones esperaban ejecución desde 2023. Solo dos procesos, por cerca de S/12 millones, avanzaban para rayos X, resonador y fluoroscopios.
Otra señal: en junio se reportó que el Goyeneche recibió apenas S/2,55 millones del SIS para 2026, pese a que la mayoría de pacientes son asegurados. El presidente del Cuerpo Médico sostuvo que esos ingresos limitan la contratación de personal, compra de insumos y adquisición de equipos.
La pregunta de esta investigación no es únicamente cuándo se construirá el nuevo Goyeneche. Es por qué un proyecto que pasó por anuncios, acuerdos internacionales, adendas y cronogramas todavía no consigue garantizar el dinero necesario para avanzar. y el problema ya no puede explicarse solamente como un retraso administrativo para Arequipa.
Hoy, la directora pide gestionar recursos; los médicos exigen equipos y condiciones de atención; y los documentos de control muestran una brecha millonaria. Con una inversión que ya bordea los S/633 millones y un horizonte que podría extenderse hasta 2031, Arequipa vuelve a esperar respuestas.
El nuevo Goyeneche no solo necesita una primera piedra. Necesita presupuesto asegurado, cronograma verificable y responsables capaces de explicar, con documentos, por qué una obra anunciada para comenzar antes todavía permanece en incertidumbre.
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