RODRÍGUEZ DE MENDOZA. La construcción del nuevo Hospital María Auxiliadora, la obra más importante del segundo nivel de atención en esta provincia, cumple cinco años sin concluir y apenas bordea el 70 % de avance, pese a que el proyecto debía entregarse en 2022.
El retraso prolongado, la falta de materiales, la ausencia del personal clave y las constantes ampliaciones de plazo han convertido esta obra en un símbolo de ineficiencia, descontrol administrativo y presuntos actos de corrupción.
El proyecto, valorizado en más de S/ 82 millones, fue adjudicado durante el gobierno regional de Óscar Altamirano Quispe al Consorcio San Nicolás, integrado por Negocios y Construcciones Lito E.I.R.L. y China Gezhouba Group Company Limited – Sucursal Perú.
La supervisión está a cargo del Consorcio Supervisor María Auxiliadora, representado por Saturnino Raúl Melgar Paitán, por un monto superior a S/ 1.1 millones.
Contratista no compra materiales, avanza poco y busca ampliaciones de plazo
Un reciente informe de la Contraloría detectó que el contratista ejecutor no adquiere materiales ni equipos de manera oportuna, lo que frena la ejecución programada y afecta directamente los plazos establecidos.
Esta situación impide el desarrollo normal de las partidas, genera retrasos acumulados y compromete la entrega del hospital, largamente esperado por miles de pobladores.
La falta de materiales —señala el informe— es responsabilidad exclusiva del contratista, quien incumple el calendario de avance físico aprobado. Esto podría configurar penalidades económicas y perjuicio para la entidad.
Adicionales de obra mal elaborados y pagos innecesarios
La Contraloría también detectó retrasos reiterados en la elaboración y presentación de expedientes para adicionales de obra.
Estas demoras:
- Dilatan la culminación del hospital,
- Generan pagos innecesarios por mayores gastos generales,
- Afectan el propósito público del proyecto,
- y podrían ocasionar un perjuicio económico aún no cuantificado.
Personal clave ausente: más de la mitad no trabaja, pero se cobra como si estuviera en obra
Una de las observaciones más graves se centra en el personal profesional obligatorio.
De acuerdo con la inspección, el Consorcio San Nicolás debía contar con 14 profesionales claves en obra. Sin embargo, en cuatro días de supervisión solo se halló a 6.
Pese a ello, la entidad continúa pagando gastos generales completos, como si el equipo técnico estuviera presente en su totalidad.
Este incumplimiento viola el Reglamento de la Ley de Contrataciones del Estado, que exige presencia continua del personal propuesto. Además, cada ausencia injustificada está sujeta a una penalidad de 1 UIT por día.
Supervisión también incumple: solo 3 de 17 profesionales presentes
El problema no termina en la empresa ejecutora. La supervisión —que debe garantizar calidad, control técnico y cumplimiento contractual— tampoco mantiene a su personal en obra.
De los 17 profesionales claves del Consorcio Supervisor María Auxiliadora, solo 3 estaban presentes durante la inspección.
Aun así, la supervisión cobra por el servicio completo.
Este doble incumplimiento agrava la falta de control y hace inviable el avance eficiente del proyecto.
Una obra sin horizonte claro y cercada por intereses económicos
A cinco años de su inicio, el hospital continúa inconcluso, sin nueva fecha de entrega y con denuncias crecientes de que se ha convertido en una “vaca lechera” para contratistas que buscan alargar plazos y asegurar más pagos, con la aparente pasividad de autoridades locales y funcionarios del Gobierno Regional Amazonas.
Vecinos de Rodríguez de Mendoza denuncian que los mismos empresarios vinculados a obras mal ejecutadas en otras provincias siguen obteniendo contratos y operando con total normalidad, mientras la provincia continúa sin un hospital moderno y funcional.
La Contraloría advierte que, de no corregirse estas prácticas, el proyecto podría seguir retrasándose y generando más perjuicio económico al Estado.
Fuente: Diario AHORA

