“¡Salvemos al Campo de Marte!” es el pedido desesperado de los vecinos de Jesús María y distritos colindantes, así como de los peatones, ante el grave deterioro de este pulmón verde del Centro de Lima a casi un año de que la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) iniciara su remodelación.
Perú21 recorrió el lugar y encontró la obra paralizada, árboles carcomidos a punto de caer, plantas secas, cúmulos de tierra amontonada, suelo árido, residuos regados y los exteriores convertidos en urinarios.
Sus más de 100,000 metros cuadrados permanecen cercados con mallas plásticas. Desde el exterior, el lugar luce desértico y las esculturas embarradas de residuos de aves.
El lado que da hacia el jirón Nazca, donde se ubica la sede de la Nunciatura Apostólica, lugar en el que descansará el papa León XIV en su visita al Perú, es el más afectado. Allí se observan los árboles centenarios a punto de desplomarse y con las raíces mutiladas, y las zanjas cavadas muestran la forma agresiva en que se hizo este proceso. Frente a este lugar, la MML plantó 100 árboles como parte del plan de mitigación; los vecinos indican que se hizo sin preparar el terreno y de manera superficial.
PROMESA Y DESTRUCCIÓN
Según las vecinas Anabelí Pajuelo y Silvia Gonzales, la remodelación comenzó en octubre de 2025 con la promesa de modernizar la infraestructura sin afectar las áreas verdes. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario.
“Nos aseguraron que no se tocarían los árboles ni se reducirían las áreas verdes. Hoy vemos árboles muertos, raíces mutiladas y un parque prácticamente destruido”, señala Anabelí Pajuelo Valdés.
De acuerdo con su testimonio, uno de los primeros trabajos fue el cierre del histórico canal Huática, un sistema de regadío prehispánico que abastecía de agua al ecosistema del parque. La medida habría dejado al arbolado sin su principal fuente hídrica durante más de seis meses, provocando un severo estrés hídrico.
A ello se sumó la construcción de nuevos canales de concreto, veredas, zanjas y otras estructuras que, según denuncian los vecinos, implicaron la mutilación de raíces y la remoción masiva del suelo.
Silvia asegura que la obra se inició sin un inventario completo del arbolado ni un adecuado control fitosanitario. Calculan que entre 1,910 y 2,046 árboles han resultado afectados, y que actualmente cerca de un centenar ya habría muerto.
“El Campo de Marte se ha convertido en una bomba de tiempo. Ya empezaron a caer árboles y muchos otros permanecen apuntalados porque corren el riesgo de desplomarse”, advirtió.
Los daños también alcanzan a la fauna. Ardillas, loros, aguiluchos y diversas aves que habitaban el parque han desaparecido debido a la alteración del ecosistema.
Sostienen que los trabajos permanecen paralizados desde hace varios meses debido a problemas con la empresa concesionaria Disamart.
La responsabilidad, afirman, recae en la MML, a través de Invermet, y la supervisora del proyecto. La obra tenía un presupuesto de 26’718,801.54 y el plazo de ejecución era de 180 días.
Según los vecinos, ya se habrían ejecutado alrededor de S/18 millones, por lo que exigen que los S/12 millones restantes no se destinen a continuar la remodelación original, sino a recuperar las áreas verdes y mitigar el daño ambiental ocasionado.
Perú21 pidió la versión de la MML, pero al cierre de esta edición no hubo respuesta alguna.
Fuente Perú21

