Un informe del Congreso de la República presentado este miércoles concluyó que los 200 equipos de respiración comprados y entregados en el 2017 a los bomberos de Lima y Callao no sirven para luchar contra incendios.

En diciembre del 2018, en el reportaje “La compra que pudo matar bomberos”, El Comercio reveló y  denunció esta adquisición de más de S/3 millones, ejecutada por el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP) y la Intendencia Nacional de Bomberos del Perú (INBP).

Dos semanas después de publicarse el reportaje, la Comisión de Fiscalización del Congreso formó un grupo de trabajo coordinado por el parlamentario Marco Miyashiro para investigar estas presuntas irregularidades, que también están bajo indagación preliminar en la Fiscalía Especializada en Corrupción de Funcionarios.

Usando como argumento el incendio en el edificio Nicolini, en Las Malvinas, el Cuerpo de Bomberos compró sin licitación estos 200 equipos hoy cuestionados (Foto: El Comercio).

El citado informe concluye que los equipos Air Pak 75i, fabricados por la empresa estadounidense 3M Scott, no cuentan con las certificaciones (NFPA 1981-2013) que garanticen que los bomberos pueden usar estos aparatos en un incendio.

El manual del Air Pak 75i, publicado por el fabricante en su web, señala que este aparato no debe utilizarse para “extinguir incendios estructurales interiores” y que “el uso indebido de este respirador podría derivar en lesiones graves o la muerte”.

El equipo de respiración es de vida o muerte para un bombero. Este le sirve para ingresar a ambientes donde respirar es imposible por los gases que expulsar el fuego y los objetos que se queman (Foto: El Comercio).

El grupo de trabajo encontró, además, irregularidades en la contratación. La compra se hizo sin licitar y de forma directa a la empresa Firemed S.A.C., distribuidora local de 3M Scott. Además, la Dirección General de Operaciones del CGBVP no solicitó las especificaciones técnicas adecuadas para adquirir estos aparatos. Una tercera observación es que el Cuerpo de Bomberos, en la gestión del comandante general César Leigh, dio conformidad a la recepción de los equipos pese a los cuestionamientos.

El equipo de respiración es de vida o muerte para un bombero. Este  le sirve para ingresar a ambientes donde respirar es imposible por los gases que expulsar el fuego y los objetos que se queman (Foto: El Comercio).

La INBP le pagó a Firemed S.A.C. a principios del 2018, cuando era titular de la entidad Peter Gonzales. Para entonces, las sospechas ya habían obligado al CGBVP a retirar estos equipos de todas las compañías de la capital e inmovilizarlos en un almacén hasta hoy.

La actual gestión de la INBP comunicó que “apoya toda investigación que esclarezca lo sucedido y determine responsabilidades sobre la compra de equipos inadecuados”; mientras que Duilio Nicolini, inspector del Cuerpo de Bomberos, dijo que hasta ahora no se han individualizado las responsabilidades de esta “compra indignante que jugó con la vida de los bomberos”.

Fuente El Comercio

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