El inicio de una gestión es el momento propicio para deslindar con el pasado, es lo que le  corresponde al presidente de Petroperú, Carlos Paredes, que ingresa a liderar el manejo de la empresa en un momento muy complicado. Altísimo endeudamiento de largo plazo, nada menos que 3,148 millones de dólares (MMUS$)  al cierre del 2018, que es de 2.35 veces su patrimonio, a lo que se añade que a partir de noviembre próximo, se convertirá en un comercializador, esto ante la paralización de su principal unidad de producción, la Refinería de Talara, por los trabajos del proyecto de modernización.

Pronostico que en esta situación se mantendrá hasta diciembre del 2021, si es que se hace todo con precisión de relojería suiza. Por si fuera poco, la competencia asoma, ya no es el clásico duopolio con Refinería La Pampilla, de la española Repsol. Escenario propicio para la tormenta perfecta: obligaciones crediticias por honrar, no menos de 136 MMUS$ anuales, hasta el 2021, que deberán ser cubiertos con ingresos con márgenes inferiores a los acostumbrados, ya que Petroperú operará como un comercializador mayorista, sin contar con una cadena comercial que llegue al retail.

COSTO MAYOR EN INSUMOS Y REFINADOS

En la gestión de Petroperú el costo de mayor incidencia es la adquisición de insumos para la producción, que es el caso del petróleo crudo y productos terminados para las ventas, como el diesel y los biocombustibles (etanol y biodiesel) que son mezclados con gasolinas y diesel.

En conjunto estos representan cerca del 77% de las ventas de combustibles, en un escenario bastante conservador;  es más, las estadísticas desde el 2006 hasta el cierre del 2018 señalan que ha habido años donde los insumos representaron hasta el 90% de las ventas.

En las citadas condiciones conservadoras, en el  2018, el egreso por las compras mencionadas ha bordeado los 3,700 MMUS$.  Monto récord en el mercado peruano, entre las empresas privadas y estatales.

Tamaña cifra de compras en una empresa estatal requiere la máxima transparencia, más aún cuando desde Palacio de Gobierno se presume de la lucha contra la corrupción. Lamentablemente, lo que ha primado es la falta de información pública, ante el desinterés de los miembros de la Junta General de Accionistas, constituida -ente otros- por el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Oliva y el ministro de Energía y Minas, Francisco Ísmodes y del ausente en los grandes temas que hay que investigar, el Contralor General de la República, Nelson Shack.

MALAS PRÁCTICAS EN ADQUISICIONES

Todos los procesos de adquisición de crudo, diesel y biocombustibles no son de conocimiento público. Para cualquier ciudadano interesado en la transparencia de los procesos del Estado.

Y es que no se publica la convocatoria a concurso, exigencias al participante, variables de competencia, metodología para seleccionar al ganador, lectura de propuestas en acto público y puntuación de los postores una vez finalizado el proceso. Si hubiese voluntad toda la información citada debería estar en el portal institucional.

No hay regla alguna en la normativa del Estado, ni la que tiene exprofesa Petroperú que exonere la responsabilidad de mostrar toda la información en la página web de la empresa.

PRONÓSTICOS NO AUDITADOS

Las refinerías tienen como objetivo central de su gestión maximizar el margen de refinación, entendido como la diferencia entre ingresos por la venta de combustibles y los costos de crudos adquiridos.

Dado que en promedio el proceso de refinación se realiza 60 días posteriores a la adquisición de los crudos, para hacer la evaluación se requiere calcular los pronósticos de los precios futuros de los combustibles a la fecha de producción.

La gran interrogante es ¿quién ha auditado qué tan diferentes han sido los pronósticos de los precios realizados? Hasta donde se conoce, la respuesta es: no hay tal auditoría.

Y es indispensable que la haya porque pueden haberse tenido márgenes de refinación que no eran los mejores, con gran perjuicio para la empresa y que este hecho pueda haber sido recurrente. Tarea para el nuevo presidente de la empresa que ha mostrado preocupación por la transparencia.

¿Triangulaciones de biodiesel en alta mar?

 Como consecuencia de las medidas tomadas por Indecopi desde el año 2010, estableciendo Derechos Compensatorios y Antidumping al biodiesel (B100) importado desde Estados Unidos (USA) y Argentina, desde el 2016 el ingreso a territorio peruano de este combustible producido en USA desapareció en el registro de Aduanas.

Hemos evaluado todos los Documentos Únicos de Aduana (DUA), con mucha prolijidad, contrastando los tres formatos usados: A, B y C (liquidación de adeudos) del período 2016-2019,  y las conclusiones en términos CIF (costo, seguro y flete) han sido las siguientes:

  • Petroperú ha sido el mayor importador, superando en volumen al grupo Repsol (GREP), que ha traído B100 al Perú a través de Refinería La Pampilla SAA (Relapasa) y Repsol Trading del Perú SA.
  • En términos volumétricos, Petroperú ha importado 2.41 veces de lo traído desde el exterior por GREP.
  • Petroperú importó 535.1 miles de Toneladas (MTn) con un valor CIF de 438.1 MMUS$ con las mismas carencias de transparencia ya citada.
  • Desde USA ha ingresado al Perú solo 1.73 Tn, que tienen la condición de muestras.
  • Que solo para el 2018, la International Energy Agency (IEA) reporta una exportación de USA a Perú por 32.8 MTn, que nunca han arribado a nuestra aduana.

Estos hechos están en línea con las triangulaciones que se hacen a nivel marítimo con diversos hidrocarburos, con trasvases en alta mar, cambiando el origen de la exportación y que luego se convierten en ventas a precios que no admiten competencia.

Por todo lo manifestado, que es solo una parte de la información que hemos trabajado, es imperioso que de una vez por todas se haga pública la información de compras de hidrocarburos al exterior, pues podemos estar en un contexto de una red internacional de acciones indebidas, por decirlo con sutileza.

Por César Gutiérrez

Fuente Diario Expreso

 

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