¿Saben ustedes que el Centro de Convenciones de Lima, que sirvió de sede el 2015 para las reuniones del Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, no tiene a la fecha licencia de defensa civil ni resolución de conformidad de obra? Este local tiene cerca de 4 años de terminado y hasta ahora el Estado lo mira, como un elefante blanco, sin sacarle el más mínimo provecho a los 535 millones de soles que nos costó edificarlo. Está maniatado a tal extremo que no lo pueden dar en uso ni en concesión al sector privado para que le rinda utilidades y pague su costo. Este ejemplo ilustra, hasta al que no quiere ver, sobre el grado de parálisis en el que se encuentra atrapado el Estado, que ha olvidado que toda inversión pública está llamada a revertir utilidades no solo a los usuarios sino al fisco. En este caso las utilidades son CERO. Van cuatro años y a nadie se le mueve un pelo ¿No es esta una forma inequívoca de despilfarro de los recursos del Estado?

Un país en el que no solamente sus autoridades, sino los funcionarios de todo nivel y hasta sus ciudadanos, se “congelan” en una situación de inercia total y olvidan que su deber es hacer del país un país pujante, pletórico de inversiones, que multiplique por doquier los recursos que ha invertido para hacerlo cada vez más rico, está paralizado en sus movimientos y, lo que es peor, en sus aspiraciones. Esta situación lleva ya varios años y es la verdadera causa por la cual el crecimiento del PBI es de una chatura tal que ahora ya nadie se molesta en medir su crecimiento.

De estos ejemplos hay centenares, obras concluidas o por concluir en estado de paralización total; todas emprendidas por el ESTADO con recursos del fisco. Cifras recientes de la contraloría han revelado que hay 867 proyectos de inversión pública paralizados, iniciados por el Estado por el monto de 16,000 millones de soles ¿Hasta cuándo esta escandalosa inercia proseguirá?

Fuente Linkedin

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