La desesperación llegó al límite en el centro histórico de Piura. Jorge Burneo, un comerciante de aproximadamente 70 años, decidió encadenarse a un camión de la empresa Corporación Diamante Jubers S.A.C. como medida de protesta contra las obras de pistas y drenaje que mantienen varias calles destruidas y han golpeado duramente la economía de los negocios de la zona.
El hecho ocurrió en la intersección de las calles Callao y Junín, cerca del óvalo Grau y de la Plaza de Armas de Piura, donde vecinos y comerciantes aseguran vivir desde hace meses entre zanjas, polvo, vías bloqueadas y maquinaria pesada.
“Administro una cochera, saqué un préstamo para pagar el autoevalúo y ahora no puedo pagarle al banco. Estoy indignado. ¿Quién nos defiende?”, reclamó el adulto mayor mientras permanecía encadenado al vehículo de carga.
Su protesta recibió el respaldo inmediato de otros comerciantes y moradores del sector, quienes denunciaron que las ventas en algunos negocios han caído hasta en un 60% debido al impacto de las obras ejecutadas por el Gobierno Regional de Piura.
Todo es un caos
La obra, valorizada en más de S/113 millones, contempla trabajos de pistas, veredas y drenaje pluvial en el centro histórico de la ciudad. Sin embargo, vecinos aseguran que el proyecto avanza con retrasos, modificaciones y sin una adecuada socialización con la población.
Mela Salazar, representante de la asociación civil Vigilancia Ciudadana, cuestionó duramente la ejecución del proyecto y advirtió que el daño social ya es evidente.
“Hay vecinos de la tercera edad que para salir de sus casas tienen que cruzar zanjas profundas usando tablas improvisadas. Comerciantes están quebrando y casonas antiguas han tenido que ser apuntaladas para evitar colapsos”, señaló a Perú21
Según indicó, la obra inició en octubre del año pasado y ya registra una ampliación de plazo de 40 días, por lo que se extendería hasta junio de 2027.
Cuestionamientos al expediente y al drenaje subterráneo
Uno de los puntos más polémicos del proyecto es la construcción de un enorme estanque de tormentas debajo de la Plaza Tres Culturas, espacio emblemático y considerado uno de los principales pulmones verdes del centro de Piura.
De acuerdo con colectivos vecinales y especialistas, el terreno presenta alta napa freática y se encuentra a escasos metros del río Piura, lo que podría generar riesgos para las viviendas y edificaciones históricas cercanas.
Los vecinos sostienen además que el expediente técnico fue elaborado con deficiencias y que no contempló interferencias subterráneas relacionadas con redes de agua, energía y telecomunicaciones.
A ello se suma una reciente adenda de casi S/3 millones para nuevos trabajos vinculados al drenaje, lo que incrementó las críticas contra la obra y abrió cuestionamientos sobre posibles cambios estructurales no previstos inicialmente.
Denuncian irregularidades en adjudicación
La asociación Vigilancia Ciudadana también cuestionó la elección de la empresa contratista Corporación Diamante Jubers S.A.C., originaria de Áncash, señalando que tendría antecedentes de paralizaciones y litigios, además de una sanción relacionada con contrataciones estatales que actualmente se encuentra judicializada.
Asimismo, los vecinos denunciaron presuntas irregularidades en el proceso de adjudicación y exigieron la intervención de organismos de control para revisar las modificaciones al proyecto y el impacto que tendría el drenaje subterráneo en el centro histórico.
Vecinos temen colapso de viviendas
A través de un comunicado público, moradores de la Plaza Tres Culturas alertaron sobre el peligro de un eventual colapso de viviendas debido a las características arenosas y permeables del suelo donde se ejecuta el proyecto.
También advirtieron que la obra podría provocar un grave daño ecológico por la posible tala de árboles patrimoniales en una de las pocas áreas verdes del centro de Piura.
“Estamos presenciando el avance de una obra mal concebida, con un expediente deficiente y sin estudios adecuados”, señalaron los vecinos, quienes exigen que el estanque de tormentas sea reubicado.
Tras la protesta del comerciante, agentes policiales y representantes técnicos de la obra llegaron a la zona y levantaron un acta para liberar la vía y restablecer parcialmente el tránsito. Entretanto, el malestar continúa creciendo entre los vecinos del centro piurano, quienes aseguran sentirse abandonados frente al avance de una obra que, lejos de traer tranquilidad, hoy les genera temor e incertidumbre.
Fuente Perú21

