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Ingenieros pagan para que asesinen a su socio

Ingenieros pagan para que asesinen a su socio

Su socio los había retirado de la administración de una obra valorizada en S/11 millones en Arequipa. Así, dos ingenieros, en venganza, contrataron a sicarios colombianos, les entregaron armas de fuego con silenciadores y les pagaron S/45 mil para que lo asesinaran. La víctima, el ingeniero Edmar Quiñones Ávila (48), fue atacado a tiros en Lince, el pasado 20 de mayo. Casi tres meses después, se dio con los autores intelectuales de su muerte.

Edmar Quiñones, también empresario, se encontraba dentro de su camioneta Subaru cuando dos sujetos se le acercaron y le dispararon cinco tiros. Nadie escuchó nada, pues los asesinos habían usado silenciadores. El hombre de negocios caminó mal herido unas cuadras hasta que fue auxiliado y llevado a una clínica, donde –poco después– murió.

En un principio se sospechó de supuestos extorsionadores, pero las últimas llamadas telefónicas que recibió la víctima fueron la pista que llevó a los agentes de la División de Investigación de Homicidios a esclarecer el crimen.

Resulta que antes del ataque, Quiñones había conversado telefónicamente con sus socios Henrry Curi Jurado (29) y Cardely Rayme Rayme (38). Como acababa de retirarlos de la administración de un proyecto de construcción de pistas, en Arequipa, estos debían entregarle parte del dinero que habían recibido por los avances de la mencionada obra.

La cita era en la cuadra siete del jirón Emilio Althaus. Sin embargo, los socios nunca llegaron. Quienes acudieron fueron dos colombianos que acababan de llegar al Perú, exclusivamente, para cometer el asesinato.

Tras cumplir con el encargo, los sicarios huyeron en una moto que los ingenieros Curi y Rayme les habían facilitado. Minutos después cobraron el dinero y abandonaron el país.

PISTAS DE UN CRIMEN

​Además de las llamadas telefónicas, los detectives obtuvieron información financiera sobre las empresas de la víctima. Así se supo que Quiñones era el gerente general del consorcio Fortaleza, conformado por tres compañías. Entre los socios estaban los ingenieros Curi y Rayme, quienes, además, fueron nombrados administradores de la obra en Arequipa, debido a que gracias a sus “contactos” –según la Policía– habían ganado la licitación del proyecto. Se descubrió que estos se habrían quedado con parte del dinero de la obra.

Así, los detuvieron y ambos terminaron confesando su delito. Curi dijo que su pareja, la colombiana Heidy Murillo Mesa, fue quien contactó con los sicarios.

Rayme, además, manifestó que las armas, municiones y silenciadores que habían usado los sicarios estaban enterrados en un criadero de cerdos en Ventanilla. La Policía halló el armamento.

Fuente Perú21

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