Lourdes tiene 45 años, hace cuatro le diagnosticaron diabetes mellitus tipo II, una enfermedad que se caracteriza por niveles altos de azúcar en la sangre. Su condición la llevó a depender de una serie de fármacos, entre ellos la glibenclamida, una pastilla que debe tomar diariamente para compensar su glucosa en el torrente sanguíneo. Sin la medicina puede morir.

Muchas veces tuvo que caminar por horas para encontrar el bendito medicamento, luego que en una de las ventanillas de farmacia del hospital Honorio Delgado le dijeron que no había.

“Me dicen que la medicina se acabó y que vuelva en una semana, yo no puedo esperar ese tiempo”, se queja la paciente.

Dentro de las compras que efectúa el hospital Honorio Delgado, la glibenclamida está considerada como un medicamento de mediana rotación, es decir, es constantemente requerido; sin embargo, hay épocas en las que no se tiene stock.

El encargado de la Dirección Ejecutiva de Medicamentos, Insumos y Drogas (Diremid), Pedro Escobedo, señala que el desabastecimiento se debe principalmente a los procesos de compra que establece la Ley de Contrataciones del Estado  (ver infografía).

“Todos estamos considerados en el mismo saco, cuando en realidad la adquisición de materiales para una obra es muy distinta a la compra de medicamentos para un hospital. Si falta una medicina podemos correr el riesgo de que un paciente muera”, sostiene preocupado.

Sucede que el requerimiento de compra demora un año en efectuarse por la burocracia que existe. Escobedo explica que normalmente se debe tardar ocho meses, pero hay un excedente de cuatro por las impugnaciones.

“Por el monto de compra de las medicinas, es necesario convocar una licitación, tal como lo establece la ley, sin embargo, en muchos casos hay impugnaciones de los propios proveedores y eso demora en resolverse”, explicó Escobedo.

Para el médico, el Estado debería modificar la ley e incluir excepciones para la compra de medicamentos.

“Sumado a ello, nosotros no podemos girar las órdenes de compra a los proveedores si es que no tenemos desembolsado el presupuesto, generalmente tenemos problemas en los tres primeros meses del año porque no se incorporan los presupuestos”, explicó.

El presupuesto de Farmacia proviene de dos fuentes: Recursos Directamente Recaudados (RDR) y Donaciones y Transferencias (SIS).

Los listados de compra provienen de cuatro unidades ejecutoras, que son los hospitales Honorio Delgado Espinoza, Goyeneche, el Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas (Iren Sur) y la Gerencia Regional de Salud. Esta última entidad efectúa la compra de medicinas para los 253 establecimientos de salud que existen en la región.

La falla en el abastecimiento también se evidencia cuando los proveedores no cumplen con el cronograma de entrega.

Hospitales

Mes a mes se hace evidente la falta de medicinas en los hospitales Honorio Delgado y Goyeneche. Eso produce que los pacientes tengan que comprar sus medicinas en cadenas de farmacias donde los productos hasta cuadruplican sus precios.

El director del hospital Goyeneche, Leonardo Chirinos, señaló que están abastecidos, sin embargo, con el incremento de pacientes muchas veces el stock queda corto.

“Tenemos tres formas de compra, la corporativa que hace el Minsa, la regional que hace la gerencia y la local que hacemos los hospitales. Cuando nosotros (hospital) compramos, los precios de las medicinas suben hasta 10 veces más su costo”, dijo.

Similar situación se evidencia en el hospital Honorio. Semanas atrás, el sindicato reveló un listado de medicamentos que faltan en la Farmacia del nosocomio, entre ellos uno tan simple como el metamizol, fármaco que se utiliza para tratar la fiebre alta.

Escobedo señala que efectivamente faltan algunas medicinas, pero que no representan ni el 10% de todo lo que compra el hospital.

Fuente La República

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