Un contrato de 8.4 millones de soles para arreglar una avenida en Cusco terminó en manos de un consorcio conformado por empresas fantasma y un integrante de uno de los más grandes cárteles de droga. La historia empieza en mayo de este año, cuando la Municipalidad Distrital de San Jerónimo, en Cusco, decidió usar el mecanismo de Obras por Impuestos (OXI) para arreglar las pistas y veredas de la avenida Los Rosales.
El único postor fue el «Consorcio Conservador Los Rosales», conformado por Hastara Bank SA, un supuesto banco brasileño, y Corporación Sudameris SA. El contrato se firmó el último 18 de junio.
Corporación Sudameris es administrada, desde septiembre de 2024, por el ciudadano colombiano Tulio Pérez Arizabaleta. La hoja de vida de Pérez sí que asusta.
En 2010, Pérez Arizabaleta fue condenado en Estados Unidos por integrar el Cártel del Norte del Valle. Entre 1980 y 2008, el cártel fue una de las mafias colombianas de narcotráfico más grandes de América Latina y una de las principales exportadoras de cocaína hacia Estados Unidos.
Según documentos de la Corte del Sur de Florida a los que EL FOCO tuvo acceso, Pérez Arizabaleta fue el asistente personal y chofer de Juan Carlos Montoya Sánchez y luego de Eugenio Montoya Sánchez. Los hermanos Montoya Sánchez fueron las principales cabezas del Cártel del Norte del Valle. Tulio Pérez Arizabaleta se encargaba de pagar gastos de la organización, transportar a los capos y de coordinar el envío de la droga, indican los documentos.
Pérez Arizabaleta salió libre en 2015 porque se acogió a la colaboración eficaz, según indican los informes de la Corte del Sur de Florida. Actualmente enfrenta un juicio de extinción de dominio en Colombia por ser parte de la red de testaferros del cártel.
Consultado para este informe, Pérez Arizabaleta negó que fuera la misma persona que figura en los reportes de prensa y los informes de la justicia norteamericana. Los documentos a los que accedió EL FOCO dicen lo contrario.
No es la primera vez que Corporación Sudameris intenta ejecutar un proyecto bajo la modalidad OXI con la Municipalidad de San Jerónimo. La primera vez fue en diciembre de 2025 para ampliar el servicio de educación secundaria del colegio Virgen de la Merced de Chimpahuaylla. El proyecto estaba valorizado en S/ 13.7 millones, pero el proceso se cayó porque Corporación Sudameris no entregó todos los documentos.
Pérez Arizabaleta ha entrado siete veces al Perú. La primera vez fue en septiembre de 2024, días antes de ser nombrado gerente general de Corporación Sudameris. Según la SUNAT, Corporación Sudameris tiene tres trabajadores y funciona en un coworking en la avenida Germán Schreiber, en San Isidro. Un equipo de EL FOCO buscó a la empresa en la dirección, pero nadie la conocía ahí.
La socia de Sudameris, Hastara Bank, es un supuesto banco brasileño. Sin embargo, en la página web figura que su oficina principal se encuentra en la Avenida 28 de Julio, en Miraflores.
Hastara Bank registra en SUNAT cero trabajadores y consigna como domicilio fiscal un edificio de coworking en la Avenida El Derby, en Surco, donde tampoco nadie sabe de su existencia. Hastara Bank tiene como gerente a Percy Mariño Trujillo, quien es apoderado de otras 10 empresas según Registros Públicos.
Desde ProInversión, señalaron para este informe que la institución responsable de seleccionar y adjudicar el proyecto que ganó la firma del colombiano Pérez Arizabaleta fue únicamente la Municipalidad de San Jerónimo.
Durante esta investigación, la Municipalidad de San Jerónimo anuló el contrato con la excusa de que el consorcio “no entregó todos los papeles”.
Fuente El Foco

