Todos los esfuerzos que estamos desplegando en esta gestión con todos los modelos concurrentes, pero también con un esfuerzo muy grande para mejorar la efectividad de la sanción a través de la reestructuración de un proceso administrativo sancionador, es algo que va a garantizar que los procesos de la Contraloría, sean, por un lado más rápidos y más efectivos, más objetivos, más justos y también en esa línea estamos reformando todo el proceso de cómo se hacen o deben hacer las auditorías de cumplimiento, vamos a cambiar el manual de auditoría, vamos a perfeccionarlo y empezamos este año.

Los ojos de la ciudadanía están puestos en la Contraloría para frenar la corrupción, ¿es mucha responsabilidad o se siente abrumado por esta expectativa?

No nos sentimos abrumados, al contrario, tenemos una gran responsabilidad, de esperanza y optimismo, porque tenemos el apoyo de los poderes Ejecutivo y Legislativo, como se ha venido demostrando de poder continuar con esta lucha, sin desmayar por evitar y contener la inconducta funcional y la corrupción, en poco tiempo la ciudadanía podrá apreciar los efectos de este nuevo modelo de control gubernamental, que va a empezar a cambiar la percepción ciudadana de los altos niveles de impunidad que todavía existen en nuestro país y vamos a recuperar todos juntos la confianza en nuestras autoridades e instituciones.

¿Su institución necesita sangre nueva?

Sí, como todo organismo complejo, hay que tener en cuenta que la absorción por parte de la Contraloría de los Órganos de Control Interno de las municipalidades va a significar que ya no va a ser una organización de 3,200 personas, sino en tres o cuatro años seremos 7 mil; necesitamos asegurar un cambio generacional, necesitamos a los mejores alumnos de las universidades públicas y privadas, es por eso que ahora empezamos con el Programa de Talentos de Control.

¿Qué siente como ciudadano, con lo de Odebrecht, que llevó la corrupción a los más altos niveles de gobierno?

En estos meses, en todo este tema que se ha destapado, no solamente en el Perú, sino a nivel de muchos países de la región y de otros continentes, lo que ha revelado es la gran precariedad institucional que tenemos, de hecho en los últimos meses en los que asumí la Contraloría he podido apreciar de primera mano los distintos problemas y los actos tan frecuentes de corrupción que ocurren en las compras, en los pagos de las planillas, en las obras, contrataciones, pero eso lejos de abrumarnos a mí y al equipo que lidera la Contraloría y a todo el personal, nos motiva para poder avanzar indesmayablemente en este esfuerzo dando lo mejor de nosotros, sacrificando todas nuestra horas de familia. Con el concurso de todos vamos a hacer frente a esta lacra y vamos a salir adelante.

Odebrecht nos abrió los ojos a la cruda realidad.

Odebrecht ha permitido ver las falencias que tiene el Estado peruano en su lucha contra la corrupción y cómo es posible que la corrupción haya penetrado prácticamente en todos los estamentos de la administración, ahí es muy importante repotenciar todos los aspectos de prevención, además de una adecuada sanción. Lo que no tenemos en el Perú es un servicio civil meritocrático que en otros países funcionan bien.

¿La aprobación de la Ley de Fortalecimiento de la Contraloría General es porque adolecía de mayores herramientas para su labor?

Con la aprobación de la Ley de Fortalecimiento de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control se podrá implementar un sistema de control moderno en el país, capaz de luchar eficazmente contra la corrupción y contribuir a la mejora de la calidad de la gestión pública.

Con la aprobación de esta norma consolidaremos las políticas de modernización y fortalecimiento institucional que hemos venido implementando, para enfrentar el avance de la corrupción y la inconducta funcional que tanto agobia al país.

También es importante la aprobación de la ley que impide a las personas sentenciadas por corrupción, terrorismo, narcotráfico y violación sexual postular a cargos de elección popular, pues constituye una herramienta importante para evitar que los recursos y bienes del Estado sean utilizados para intereses personales.

Fuente La República

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