El Ministerio de Economía y Finanzas publicó la semana pasada un decreto supremo en que establece los lineamientos para contratar consultorías para la gestión de inversiones en general.

Esto aplica para los proyectos PMO (oficina de gestión de proyectos), modalidad mediante la cual se construyeron y operaron con éxito las instalaciones deportivas de los Juegos Panamericanos de Lima.

El requisito es que el monto de la inversión en materia de gestión debe ser igual o superior a S/200 millones. Entre las condiciones específicas del proyecto se señala que el PMO debe gestionar los contratos a su cargo, aprobar los estudios técnicos y emitir las opiniones o aprobaciones necesarias para su diseño o implementación.

En cuanto al servicio de consultoría, puede involucrarse en las fases de formulación, evaluación, ejecución u operación y mantenimiento. Asimismo, y para evitar problemas de control, se deben aprobar pronto las bases estandarizadas para la contratación de dichas consultorías.

Por otro lado, como sabemos, en el caso del agua y saneamiento en el Perú, según el Plan Nacional de Infraestructura, las cifras de acceso básico de conexión a la red pública de agua y de saneamiento alcanzan el 94% y 89% en áreas urbanas; y 72% y 48% en áreas rurales, respectivamente.

Sin embargo, si el objetivo es el cumplimiento del indicador de la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible al 2030, se estima que esos indicadores de cobertura con calidad en agua y saneamiento disminuyen a 50% en el ámbito urbano y 30% en el ámbito rural.

En el mismo plan se estima que la brecha de acceso básico es de US$29 mil millones, y esta aumentaría en US$36 mil millones si se considera la brecha de calidad. Es decir, necesitamos invertir US$65 mil millones para tener agua y saneamiento de calidad.

A setiembre del 2019, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento tiene tan solo 58,7% de ejecución. En el 2017, se presupuestaron US$2.027 millones, pero se ejecutaron solo US$1.299 millones. Si seguimos al ritmo de inversión actual en el sector, la brecha existente hoy se cerrará en 30 años y eso es inaceptable.

Además, las externalidades negativas de no tener un acceso de calidad al servicio son sumamente importantes. Sin agua y saneamiento las personas, literalmente, se enferman y/o se mueren.

¿Por qué no armamos un solo gran contrato tipo PMO con un importante gestor internacional de proyectos, al estilo de los Panamericanos?

Se podrían incluir en el paquete estudios de preinversión, ejecución y operación y mantenimiento, agrupando estos por regiones. Luego se pueden concursar las obras y la operación y mantenimiento de las mismas a un solo contratista por grupo de regiones.

Además, al PMO, se le deben plantear metas anuales de cobertura para que en 10 años alcance a cerrar toda la brecha de agua y saneamiento.

El PMO constituye una gran oportunidad para cerrar la brecha de agua y saneamiento en el país. No lo dejemos pasar.

Fuente El Comercio

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