¿Cuál es el karma del Perú, que lo conduce como una república fallida? En el análisis pueden aparecer temas como la corrupción, burocracia, ausencia de liderazgo, falta de Estado y quizá haya un poco de todo. Pero lo que asoma como un recurrente guion equivocado en un agotamiento del modelo. El modelo con el que venimos operando en nuestro territorio, en las ciudades, en las cuencas, en los diferentes pisos ecológicos tocó fondo. Los conflictos permanentes, la pandemia, los efectos del cambio climático, los desastres naturales, dan cuenta cruel de ello. Con el fenómeno del Niño Costero el 2017, se perdieron S/. 20 mil millones y hoy se anuncia una cifra similar. Con ese monto acumulado se podrían haber implementado no menos de 200.000 viviendas. Es decir, todas las viviendas mitigables en Lima.
Aquellas Regiones que tienen Canon podrían financiar desde la solución definitiva al friaje en Puno, hasta los servicios básicos de agua, desagüe, manejo de residuos, dotación de energía limpia, en sus ciudades como Puno, Cusco, Apurímac, Arequipa, Cajamarca.
La pregunta del millón ¿Y por qué no se hace? Volvamos al modelo: Un Gobierno Central corrupto e incompetente, que hace: 1) un acuerdo de “gobierno a gobierno” y se salta a todos los buenos profesionales y constructores locales. 2) una Ley de Contrataciones del Estado perversa cuyo factor determinante es el económico; por lo tanto, todos se tiran al suelo; 20% menos que las Bases. Subcontratan gente mal pagada para cubrir huecos y aparecen las adendas y la subsecuente corrupción. 3) ignorar los saberes locales y la opinión de la sociedad civil de los municipios y gobiernos regionales. ¿Resultado? No hay hoja de ruta, solo actuaciones con más de lo mismo. La ARCC únicamente invirtió 20% en prevención.
De lo que se trata es de proceder bajo nuevos conceptos de desarrollo urbano en una intervención que involucre a todas las familias en riesgo y reoriente una expansión conducida por el gobierno local y hoy dirigida por la informalidad, tanto la menesterosa, como la de cuello y corbata. Reglamentar la Ley DUS 31313 que dispone la elaboración obligatoria de planes de desarrollo. Pero reconceptualizando las actuaciones en el territorio y en las ciudades, pensadas hoy como un desarrollo sobre suelo limpio y virgen y no en procesos refundacionales que es lo que toca hacer. Con ese marco básico de ordenamiento urbano conducir procesos de reubicación poblacional y regeneración urbana con programas masivos de vivienda social ¿qué tal 100.000 viviendas por año a nivel nacional?
En paralelo generar un banco de suelo público que incluya negociar la captación de suelo privado a cambio de Zonificación. Reubicación de vivienda no mitigable y reestructuración de vivienda mitigable desarrollando nuevos patrones de ordenamiento urbano como por ejemplo super – manzanas para 5.000 o 10.000 habitantes con cualidades de sostenibilidad, resilencia y noción de barrio.
Los Colegios Profesionales pueden ser operadores formidables con una actuación del mas alto nivel y sin corrupción. Incorporar a los Municipios y Regiones en políticas locales de manejo de riesgos y dotación de vivienda construyendo una política de Estado.
El alcalde de Lima y Gobernador, con el Ministerio de Vivienda, tienen la brillante oportunidad de reinventar una metrópoli preparándola para enfrentar todo lo que se viene con el cambio climático. Quizás es nuestra última oportunidad.
Fuente Caretas

