A un año de la evacuación del hospital regional “José Alfredo Mendoza Olavarría” (Jamo) II-2, ubicado en Ciudadela Noé, centro poblado Andrés Araujo Morán, el Gobierno Regional de Tumbes (GRT) inició desde ayer la demanda arbitral en contra del Consorcio Hospitalario. Como primer paso, la entidad regional ha solicitado que dicha empresa pague más de S/ 116 millones como acto de conciliación, los mismos que serían invertidos en la rehabilitación o remodelación de la misma infraestructura.

Si por el contrario, dicha conciliación no sea aceptada, el GRT procederá a solicitar la indemnización que la contratista y el supervisor deberán cumplir.

PROCESO

El gerente del GRT Dam Chinga Zeta, informó que en este año se destinó un millón 800 mil soles para todos los asuntos legales que entornan al caso del hospital Jamo, incluyendo el proceso de arbitraje, pues se requerían árbitros de parte de la entidad.

Todo esto ha estado en manos de la Procuraduría pública de la entidad.

“Hoy (ayer) se inició con la conciliación en el proceso de demanda arbitral y el 23 de octubre tendremos la primera audiencia. Estamos demandando al Consorcio Hospitalario para que pague S/ 116´823,622 soles y con estos recursos intervenir en un nuevo hospital o en la rehabilitación del mismo”, declaró Chinga Zeta.

El funcionario precisó que la intención es que se acepte con responsabilidad en primera instancia dicha propuesta, pero de no ser así, se estaría programando una nueva sesión de conciliación para el 2 de noviembre, donde deberá emitirse una respuesta final del contratista. Y, si esta no es positiva, entonces se procederá a la demanda arbitral.

“Para hacer todo este proceso, hemos tenido que inyectar un presupuesto, porque el Organismo de Supervisor de las Contrataciones del Estado (Osce) te exige presupuesto para pagar las pericias, los árbitros y el proceso en sí de arbitraje, todo eso ya está planificado, ya tenemos los recursos de un millón 800 mil soles, porque es nuestra prioridad que esta obra no siga perjudicando a la comunidad tumbesina”, detalló.

El proceso se viene desarrollando en el centro de conciliación extrajudicial Cenperco que está ubicado en el centro poblado de Andrés Araujo Morán y para el 23 de octubre se ha invitado al representante legal del Consorcio Hospitalario Tumbes, José Luis Torre; mientras que por la entidad regional asistirá el procurador público Sinclair Garavito Dioses.

Dam Chinga comentó que años atrás se ha intentado que el Consorcio Hospitalario Tumbes cumpla con restaurar la obra, pero contradictoriamente, “las respuestas parecían burlas” a la comunidad tumbesina.

“Tengo entendido que en algún momento cuando se le pidió la intervención a la empresa, solo quisieron aportar la suma irrisoria de 200 mil soles, y eso era una burla para el pueblo tumbesino si tenemos en cuenta el perjuicio económico y social generado”, recalcó.

ESTADO

La obra de la construcción y equipamiento del nuevo hospital nivel II-2 “José Alfredo Mendoza Olavarría” en Tumbes, cuenta con un código Snip N° 69943 desde el 2007, incluso el proyecto fue aprobado a través de la ordenanza regional N° 018-2007-GOB.RG.TUMBES.CR que declara la necesidad pública y de interés regional la construcción de dicha obra, la cual inicialmente estaba presupuestada por un poco más de 90 millones de soles, pero terminó gastándose aproximadamente 120 millones de soles.

La Contraloría General de la República ha hecho al menos unas 16 intervenciones, todas ellas reportando las irregularidades halladas, como el perjuicio de más de 15 millones de soles, por las ampliaciones de plazo sin justificación.

La inauguración se desarrolló en medio del controversial cumpleaños del expresidente regional y hoy presidiario Gerardo Fidel Viñas Dioses en abril del 2013.

Cinco años después, la megainfraestructura tuvo que ser evacuada por presentar alto riesgo, y es que los especialistas y los mismos usuarios veían como físicamente se estaba deteriorando.

En el 2019, esta infraestructura, convertida ya en un elefante blanco para la salud tumbesina, se encuentra aún más vulnerable, pues la vigilancia es la mínima y allí aún hay equipos sofisticados que no han sido evacuados, lo cual pone como un blanco perfecto para la delincuencia para que sean hurtados, tal como sucedió semanas atrás.

A ello se suma, que parte del cerco perimétrico también cedió, ya que estaba ubicado en pleno drenaje de una quebrada de la zona.

Cada pasillo o ambiente denota el mal estado en el que se encuentra, donde por ejemplo, los techos han colapsado, las puertas permanecen con cadenas y candados, el sistema de luces está sin mantenimiento o los mismos muebles están tirados a su suerte.

La esperanza de que este hospital se recupere es mínima, más aún con las complicaciones que se han propiciado por la inoperancia técnica y política.

Fuente Diario Correo

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