Las empresas tienen el rol de prevenir internamente la corrupción a través del análisis de sus riesgos y la adopción de medidas de prevención, señaló la Coordinadora General de Integridad del Ministerio de Transparencia y Contraloría General de Brasil, Renata Alves de Figueiredo.

“Creo que no es posible hablar de una efectiva lucha contra la corrupción sin involucrar a las empresas”, declaró a la Agencia Andina.

Refirió que la corrupción no solo afecta al Gobierno, sino que también al sector privado, porque existen los corrompidos y los corruptores; y ahora es más fácil de descubrir actos delictivos para su difusión al público, debido el avance tecnológico y las redes sociales.

“Ahora, principalmente en Brasil después del caso Lava Jato,  quedó muy claro que las empresas tienen un papel muy importante para prevenir la corrupción”, dijo Alves.

En ese sentido, indicó que cada empresa tiene el rol de adoptar medidas internas de prevención de la corrupción “mapeando” sus riesgos.

“Si son empresas que contratan mucho con el Gobierno, identificar los puntos de contacto con los funcionarios y políticos, identificar el origen del problema y cómo mejorarlo, mucho se habla de control, pero poco de la orientación y prevención, en la concientización de los ejecutivos y funcionarios”, explicó.

Alves participó en el foro ¿Cómo contener la corrupción? organizado por el Consejo Privado Anticorrupción, de la cual la Confederación Nacional De Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) forma parte.

El gremio empresarial refiere que la corrupción es el mayor flagelo a nivel global porque no permite el avance y desarrollo de las naciones. Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) se pierde anualmente el 2% del PBI mundial sólo en pago de sobornos, monto que se sitúa entre 1.5 y 2.5 trillones de dólares.

Renata Alves señaló que las empresas pueden individualmente invertir en sus programas de “compliance” o prevención de la corrupción, pero en forma colectiva deben debatir las vulnerabilidades de un sector.

“Deben debatir francamente donde están los riesgos de lidiar con los agentes públicos, hay que construir este ambiente de confianza para atacar los problemas de una manera más efectiva”, dijo.

Transparencia

De otro lado señaló que no es posible eliminar la relación entre el sector público y el privado, con la figura del lobby o defensa de intereses.

“Creemos que la transparencia es importante en el lobby o defensa de intereses. Por ejemplo, ¿Quiénes son las personas que representan a tal institución y cuáles son sus intereses? ¿Dónde y con qué agente político o público se encontraron para tratar el tema?”, explicó.

Refirió que el problema en el lobby no es la relación como tal sino los asuntos que se tratan a escondidas.

“Entonces la transparencia y claridad sobre los intereses que son defendidos es el camino, más que poner muchas reglas y normas que de hecho no son seguidas”, dijo.

Participación en la fiscalización

De otro lado, Alves refirió que la sociedad debe tener mecanismos propios de participación y fiscalización en las cuentas y gastos de sus autoridades

 “Brasil por ejemplo ha invertido mucho en transparencia pública y hay muchas organizaciones de la sociedad civil que usan datos públicos que muchas veces no son claros para el ciudadano y se dedican a traducirlos y en una aplicación digital puedan consultar en qué están gastando los ministerios, y detrás de esto está la tecnología”, dijo.

Refirió que en la lucha anticorrupción no tiene sentido dar transparencia de datos muy técnicos si nadie los va a comprender.

“Entonces creo que es muy importante el papel de la sociedad civil organizada en hacer este link (unión) entre el Gobierno y la propia sociedad. Las universidades por ejemplo podrían trabajar en este tema con charlas en la comunidad”, indicó.

“La lucha contra la corrupción es un proceso que tiene que involucrar a todos, no solo al Gobierno o las empresas”, afirmó.

Cláusulas anticorrupción

También señaló que la inclusión de “cláusulas anticorrupción” en los contratos del Estado con las empresas privadas es una “medida bastante deseable”.

“Está en debate en Brasil porque se tiene que hacer cambios legislativos, pero no es la única medida, más importante es invertir en la prevención, para evitar que las obras se paralicen y perjudiquen a la población”, agregó.

Responsabilidad individual

Por otra parte, consideró que, no obstante, las empresas puedan invertir en programas anticorrupción, programas de ética, hay casos en que los funcionarios cometen actos de corrupción y por ello la responsabilidad se debe individualizar, a fin de no afectar a los trabajadores de la compañía que no están involucrados.

Punto de inflexión

Renta Alves refirió que América Latina se encuentra en un punto de inflexión en la lucha contra la corrupción, tras los destapes del caso Lava Jato, y en diversos países se están sacando lecciones y adoptando medidas para luchar contra este flagelo

Señaló que se debe invertir mucho en medidas concretas, en una vigilancia constante, porque luego salen los escándalos y  la pérdida de la imagen es rápida, y recuperarla demanda mucho tiempo.

“La sociedad está más alerta a todo lo que pasa y no tolera más a la corrupción, ahora la comunicación es muy rápida, el gobierno, las empresas y las personas están más atentas”, puntualizó.

Fuente Andina

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