La adenda del contrato de concesión del aeropuerto de Chinchero fue lesiva al interés público, convirtiéndose en un atentado para las Asociaciones Público Privadas (APP) que se han realizado en el Perú.

El propósito de la APP de Chinchero era que el ganador de la licitación, Kuntur Wasi, después que obtuviera la obra en el 2014 al ofrecer USD 265 millones por la edificación del proyecto; construyera el aeropuerto a su cuenta a cambio de una concesión de 40 años.

En teoría, Chinchero debió ser una APP en que ganaba el sector público, pues el financiamiento, poco más del 71%, recaía en manos privadas, lo cual permitía construir el aeropuerto con menos recursos que una obra pública; y el concesionario, porque tenía la licitación de un terminal aéreo con flujo turístico asegurado durante cuatro décadas.

Sin embargo, en julio de 2016, Kuntur Wasi hizo una propuesta de cierre financiero que implicaba una tasa de interés superior al 22 %. De acuerdo con esa propuesta, el Estado les pagaría USD 587 millones en intereses, además de los USD 265 millones originales, lo cual era inaceptable, pues el Estado puede endeudarse con una tasa cerca del 7 %, menor a lo propuesto por Kuntur.

Lamentablemente, lejos de realizar una nueva propuesta financiera, Kuntur Wasi comenzó a negociar una adenda con el país, la cual se firmó en febrero de 2017. Por eso, la adenda de Chinchero fue perjudicial al interés público por varias razones.

  1. En primer lugar porque la adenda convertía al Estado en el banco de Kuntur Wasi a cambio de nada. En efecto, de acuerdo con la adenda, Kuntur Wasi ya no corría con el riesgo ni la obligación de conseguir financiamiento porque el Estado le iba a pagar conforme se avanzara la obra. Más aún, en la adenda se estipulaba que Kuntur Wasi recibiría un adelanto de USD 40 millones que no estaba contemplado en el contrato original. A pesar de estos claros beneficios para Kuntur Wasi, la adenda mantuvo el plazo de 40 años de usufructo de la concesión.
  2. Con la adenda, más del 80% del financiamiento del proyecto lo hubiera realizado el Estado. Así, la adenda poco menos que convirtió a Chinchero en una obra pública, pues el grueso de los recursos para construir el aeropuerto hubieran salido del erario nacional. Además, a diferencia del contrato original, con la adenda Kuntur Wasi recuperaba sus USD 265 millones antes que el aeropuerto estuviera terminado. Uno se preguntaría, entonces, ¿para qué se necesitaba concesionar el aeropuerto a Kuntur Wasi si con la adenda gran parte de los riesgos financiero y constructivo recaían sobre el Estado? Considero que la adenda desfiguraba el carácter de APP del contrato original.
  3. La adenda coloca a Kuntur Wasi en una clara posición de ventaja de cara a cualquier disputa de arbitraje internacional. No hay duda que el contrato original era malo. Pero, en el contrato original, el Estado tenía la sartén por el mango pues tenía entera potestad para rechazar una propuesta financiera inconveniente. En cambio, con la adenda Kuntur Wasi tenía derechos y beneficios de los que no disfrutaba.
  4. La adenda sentó un lamentable precedente para las APPs. La razón es que si hay un concesionario en problemas financieros en otra APP en el futuro, entonces se podría esperar que el Estado le saque las castañas del fuego como intentó hacerlo en el caso de Kuntur Wasi.
  5. El fiasco de Chinchero hará harto difícil destrabar otros proyectos paralizados. La razón es que en el caso de Chinchero, el gobierno de Kuczynski actuó como si estuviera trabajando a favor del concesionario. Es probable, entonces, que mucho de lo que vayan a hacer el gobierno de Vizcarra y los sucesivos esté sujeto a enorme escrutinio público pues se ha generado desconfianza. El enorme escrutinio va a demorar o hacer muy difícil el destrabar otros proyectos por el resquemor natural de los funcionarios públicos a ser criticados o denunciados.
  6. La adenda fue un torpedo para la institucionalidad de Ositran. Es inexplicable que los directores Alfredo Dammert y César Balbuena le hayan dado luz verde a la adenda en contra de todos los informes técnicos de Ositran. Es lamentable que Patricia Benavente haya tenido que renunciar a Ositran al no verse respaldada por Dammert y Balbuena. Muchos profesionales se preguntarán para qué hacer bien el trabajo, oponiéndose a adendas como la de Chinchero, si al final igual éstas se aprobaran por razones que nadie entiende.
  7. La controversia pública sobre la adenda forzó la renuncia del entonces vicepresidente Vizcarra a la cartera del MTC. Hoy, que Vizcarra es el Presidente, no hay duda que el fantasma de Chinchero lo acompañará hasta el final de su administración. ¿Cómo explicar los audios en que Vizcarra, Alfredo Thorne y Fernando Zavala presionaban al ex contralor Edgar Alarcón para que no se opusiera a la adenda? ¿No son acaso esos audios una vergüenza para la moral pública? ¿Quiénes se beneficiaron con la frustrada adenda de Chinchero además de Kuntur Wasi?
  8. El ex gobierno de Pedro Pablo Kuczynski dio marcha atrás con la lesiva adenda de Chinchero debido a la airada reacción ciudadana. Pero, el costo económico de la adenda de Chinchero es enorme.Para comenzar, Kuntur Wasi ha acudido a un arbitraje internacional en junio de 2018 que podría costarle al Estado peruano más de USD 265 millones. En segundo lugar, Cusco seguirá esperando por un nuevo aeropuerto por un tiempo indeterminado. Bajo el supuesto que ello significa que la región reciba 200,000 turistas menos por año, el fiasco de Chinchero le cuesta al Cusco USD 100 millones anuales en ingresos perdidos.

Nicholas Asheshov ha formulado serías críticas al proyecto en su artículo “Chinchero – Lost in the Clouds of Poor Engineering and Bad Finance”. Es el momento de re-pensar si la pampa de Chinchero es el mejor lugar para un aeropuerto internacional. Así, algo bueno saldrá del asunto Chinchero.

Por: Juan Mendoza

Fuente Diario Expreso

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