La esperada carretera interoceánica del centro, que conecta Rancho, Panao, Chaglla y Rumichaca, continúa sin avances significativos y envuelta en cuestionamientos técnicos y administrativos. Así lo advirtió Diomedes Claudio Baldeón, presidente de la Asociación Pro Interoceánica del Centro, quien alertó sobre una serie de inconsistencias en la ejecución del proyecto que podrían comprometer su culminación.
Según explicó, el proyecto original contemplaba la intervención integral de todo el tramo; sin embargo, el contrato firmado solo abarca hasta Panao, dejando fuera sectores clave como Chaglla y Rumichaca. Esta decisión resulta contradictoria, ya que uno de los argumentos para excluir Chaglla fue la supuesta ausencia de escombreras, situación que —según denuncia— no solo era incorrecta, sino que hoy evidencia incoherencias técnicas, dado que los residuos se estarían depositando precisamente en esa zona.
A ello se suma otro problema crítico: la falta de liberación de terrenos en varios sectores de la vía. Pese a ello, el contrato fue firmado, lo que genera dudas sobre la rigurosidad de los procesos previos y la supervisión de las autoridades competentes.
Riesgo de paralización
Claudio advierte que el proyecto podría repetir la historia de otras obras inconclusas en la región. Actualmente, los trabajos se concentran en un tramo reducido entre Molinos y Panao, lo que, a su juicio, podría significar el agotamiento del presupuesto sin garantizar la continuidad del resto de la carretera.
En ese sentido, cuestionó la fragmentación del proyecto en etapas, señalando que esta práctica suele derivar en sobrecostos, retrasos y conflictos legales. “Existe el riesgo de que, una vez ejecutado el tramo corto, surjan problemas judiciales, sindicales y administrativos que paralicen el proyecto”, sostuvo.
Otro aspecto que genera preocupación es el incremento progresivo del presupuesto en tramos similares de la región. Se menciona el caso de una vía cuyo costo pasó de 60 a 120 millones de soles sin una justificación clara, pese a tratarse de una trocha carrozable con condiciones geográficas aparentemente menos complejas.
Para el dirigente, estos antecedentes evidencian un patrón que podría repetirse: ejecución parcial, incremento de costos y abandono de obras, en perjuicio de la población.
Debilidad institucional
El problema, según Claudio, no es reciente. La carretera arrastra más de 30 estudios técnicos a lo largo de varias décadas sin concretarse. “Con todo lo invertido en estudios, se habría podido construir una vía completa hasta la frontera con Brasil”, afirmó, calificando la situación como un “escándalo” que refleja deficiencias estructurales en la gestión pública.
Asimismo, cuestionó el rol de los gobiernos regionales, señalando que no han priorizado esta vía estratégica, optando en cambio por proyectos de menor impacto o de conveniencia política. Algunas de estas carreteras, indicó, presentan condiciones precarias y han sido denominadas incluso como “carreteras de la muerte” por su peligrosidad.
A este escenario se suma la falta de articulación de la sociedad civil. Claudio lamentó que la población organizada en Pachitea se encuentre fragmentada, lo que debilita la capacidad de vigilancia y permite que las irregularidades continúen sin mayor oposición.
Finalmente, subrayó que la corrupción y la inseguridad siguen siendo los principales obstáculos para el desarrollo del país. En ese contexto, enfatizó la importancia de esta carretera como eje clave para conectar la producción agrícola de Huánuco —especialmente la papa— con el mercado brasileño, considerado estratégico por su magnitud y potencial comercial.
Fuente Ahora

