Solo en cuarentena, la gerencia de peritajes del Ministerio Público viene analizando 98 casos relacionados con la corrupción y el crimen organizado. Sus resultados han puesto en el ojo de la tormenta a la Policía Nacional.

Desde compras deficientes que atenta contra la salud hasta la desaparición de implementos de bioseguridad inmovilizada por la Fiscalía en la propia Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), donde las cámaras de seguridad no grabaron porque alguien manipuló su funcionamiento.

Hace dos semanas presentamos una grave denuncia. Material de bioseguridad bajo investigación fiscal había desaparecido de la misma sede de la Dirincri.

Mascarillas, alcohol en gel y demás elementos, embalados en espera de ser analizados bajo sospecha de ser parte de compras irregulares para la Policía. La Fiscalía anticorrupción sospechaba que las cámaras de la Dirincri habían sido manipuladas para no dejar huella de la misteriosa desaparición del material.

Aquí los detalles de lo que habría pasado dentro de esta importante sede policial.

Una trama que empieza a develarse, cuadro por cuadro, en los laboratorios de la gerencia de peritajes del Ministerio Publico y que está dando luces de cómo se desaparecieron las cajas con material de bioseguridad, de la mismísima sede de la investigación criminal.

Rigurosas pericias que se han aplicado en todos los casos de corrupción denunciados por la Fiscalía en plena pandemia, que siguen dando que hablar.

Al día de hoy son 98 casos, de corrupción y crimen organizado que están siendo analizados científicamente por los peritos del Ministerio Público, que, apoyados en equipos de alta gama, están desbaratando todas las compras de material sanitario adquiridas por policías y gobiernos regionales durante la cuarentena.

Danny Humpire, gerente de peritajes del Ministerio Público, asegura que “desde marzo de este año estos equipos de alta gama están operativos en esta gestión que permiten combatir la corrupción”.

En el área de los peritos informáticos saben que todo lo que se digitaliza deja huellas, sin importar si fueron borradas o si la información ha sido encriptada. Con software de última generación, los informáticos forenses han desbloqueado celulares de narcotraficantes, asesinos, pedófilos y hasta de investigados del caso Cuellos Blancos, que se negaron a dar sus claves para entorpecer las investigaciones.

En esta área es donde también los peritos han logrado ingresar a los dispositivos de video grabación de la Dirincri, estableciendo que el sistema de registro de imágenes efectivamente fue manipulado.

“Nos dijeron que estaban inoperativas, el fiscal pidió la operatividad de las cámaras y al ser analizadas sí estaban operativas”, afirmó Arturo Lazarte, informático forense de la gerencia de Peritajes del Ministerio Publico.

Recordemos que el 24 de abril último, la fiscalía anticorrupción llegó hasta las instalaciones de la Dirincri, para inmovilizar mascarillas, guantes y material de aseo. Compras valorizadas en 800 mil soles, adquiridas presuntamente de manera irregular.

Sin embargo, pese a la disposición fiscal, todas las cajas con el material de bioseguridad desaparecieron. Tres días después cuando la Fiscalía fue a ver el material se dio con la sorpresa que no estaban. Alguien se las había llevado y nadie decía quién. A solicitar las cámaras de seguridad, la sorpresa fue mayor cuando la Policía le dijo a la fiscal que las cámaras no estaban operativas, pero la realidad era otra.

En otras palabras, las 10 cámaras ubicadas en el sótano de la Dirincri sí estaban operativas, pero de ellas, 8 tenían desconectados los canales de video y por eso grabaron en negro. Sospechosamente, justo las que apuntaban a la entrada al almacén, donde estaban las cajas con el material de bioseguridad y también la salida de los vehículos.

El 8 de mayo, los peritos lograron determinar in situ, que la caja donde estaban los cables de las cámaras, había sido manipulada. Según los investigadores, las cámaras empezaron a grabar en negro desde el día en que llevaron los bultos decomisados hasta el momento en que los peritos se dieron cuenta.

Pero hay algo aún más grave y que presupone la complicidad de varios estamentos policiales. Con el procesamiento forense de imágenes y videos digitales de última generación, implementado por la fiscal de la nación para la lucha contra la corrupción, los peritos informáticos obtuvieron nuevas imágenes.

La de una camioneta con placa policial, que sale de la Dirincri, llevando en la tolva varias cajas similares a las inmovilizadas por la fiscal anticorrupción Mónica Silva. Ocurrió el 26 de abril al mediodía.

Le sigue otra camioneta también con cajas en la tolva. Sucedió dos días antes que la fiscal llegara a la Dirincri para verificar el material que ya había incautado desde el 24 de abril.

Las imágenes son vitales para el trabajo de la fiscalía anticorrupción, que cada vez toma mejor cuerpo. La investigación continúa para saber quiénes sacaron el material incautado, por orden de quién y por qué.

Además, el laboratorio forense sigue evidenciando el peligro que corren nuestros policías de Cajamarca, Amazonas y Lambayeque, a quienes les entregaron mascarillas con diseños para niños, como si se tratara de una broma de mal gusto, el colmo. En otras palabras, policías desarmando policías. El crimen no es perfecto, menos aún con esta tecnología.

Fuente América

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