Compras sobrevaloradas o direccionadas de insumos médicos en la pandemia; mafias tras las medicinas de pacientes agonizantes por Covid-19 dentro de los mismos hospitales; ‘eficientes’ y sospechosos pagos a contratistas quienes se valen de cartas fianzas falsas para llevarse el dinero del Gore; pagos indebidos en las obras de reconstrucción… la relación podría seguir y no se descarta nuevos escándalos y sorpresas.

Esto evidencia que la corrupción sigue siendo el principal problema del país, casi legitimada en las instituciones públicas. Según el Barómetro de las Américas, el Perú es uno de los países más afectados por esta lacra; un grave problema cuya preocupación de los ciudadanos está incluso por encima de lo económico, la seguridad y la inestabilidad política.

“Vamos a gobernar para los más pobres”… este es uno de los eslogan que muchos gobernantes utilizan para llegar al poder; pero lo que se evidencia con estos casos registrados en Piura es que detrás de esa “buena intención” está el beneficio propio a través de la coima; el soborno; la malversación de fondos y el abuso de poder. Lo que hoy se denuncia parece ser solo la punta de iceberg.

Fuente El Tiempo

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