La III Cumbre Empresarial de las Américas, que se celebra desde ayer en Lima, debe resolver cuestiones como la desconfianza entre los sectores gubernamentales y privados, la consecuente falta de coordinación entre ellos y, por encima de todo, instaurar una nueva ética a la hora de interactuar.

Antesala a la VIII Cumbre de la Américas, de este viernes y sábado, la Cumbre Empresarial organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reúne a alrededor de 1,500 funcionarios internacionales, nacionales y locales, con ejecutivos de los sectores más pujantes del mundo de las finanzas y empresarial del continente.

El objetivo debe ser llegar a “consensos” que ayuden al desarrollo, dijo a Efe Guillermo Van Oordt, presidente de una de las principales exportadoras peruanas de verduras, y quien ha participado en las cumbres anteriores organizadas por el BID.

“Para el empresario es una oportunidad de escuchar nuevas ideas, encontrarse con gente, escuchar a los líderes y juntos conseguir que se conviertan en consenso”, explicó sobre la importancia de una cita en la que ayer comparecían los presidentes de Perú, Martín Vizcarra, de República Dominicana, Danilo Medina, de Panamá, Juan Carlos Varela, y de Honduras, Juan Orlando Hernández.

Pero el mensaje más contundente ha sido el del presidente del BID, el colombiano Alberto Moreno, quien abiertamente ha pedido a los empresarios que dejen de sobornar a funcionarios “para conseguir licitaciones”.

Una lacra que la Cumbre Empresarial sólo aborda en uno de sus paneles el viernes pero que será el epicentro de la Cumbre de las Américas, a cuyos jefes de Estado los empresarios entregarán un documento con 42 recomendaciones para la lucha contra la corrupción.

Apadrinado por el BID, su texto trata de marcar nuevas pautas para una nueva interacción entre funcionarios y empresarios, fomentar la transparencia y regenerar el tejido legal y ético que rige sus relaciones.

“Se han comprometido a no hacer más contribuciones ilegales a las campañas, a no hacer obsequios a funcionarios y no pagar sobornos para quedarse con una licitación”, citó Moreno, entre los acuerdos planteados que planea entregar a los líderes políticos continentales.

En el proyecto hay involucradas unas 300 empresas, aunque una fuente del BID consultada no supo precisar que empresas firmarán el documento que será entregado a los jefes de Estado.

Según esta institución, la falta de transparencia y la corrupción pueden afectar a la productividad, el crecimiento económico, y el volumen y tipo de inversiones que reciben los países.

Generan costos adicionales en el financiamiento y de promedio reducen la inversión en un 5% y aumenta los costos de hacer negocios en un 10%.

“Afecta a toda la cadena de la producción y de las exportaciones”, confirmó a Efe Claudia Vela Chávez, gerente de proyectos de la Asociación de Exportadores (ADEX) de Perú.

La relación -sostiene- es directa: “Si hay corrupción se reducen las inversiones, no hay infraestructuras y las exportaciones se ven obstaculizadas”.

Van Oordt, agroexportador, agrega que la cumbre debe también ayudar a resolver “la falta de coordinación entre el sector privado y público” para seguir el ejemplo asiático, y eliminar de una vez por todas la “desconfianza” entre los dos sectores.

Insiste en que la corrupción es “un problema de educación, valores y principios” que se puede resolver.

“Antes decían que pagar a un funcionario por lo que tiene que hacer no es malo, que lo malo era pagar a un funcionario por lo que no debía hacer”, matizó el empresario sobre la línea de pensamiento que debe ser erradicada.

Una conocida empresaria peruana incluso propuso una aproximación más “igualitaria” y “transparente” a los negocios.

“Una cultura empresarial ética empieza por la igualdad, igualdad a todos los niveles”, sostuvo Cecilia Flores Castañón, abogada y directiva de Women CEO Perú, para la que los derechos humanos deben también ser parte de cualquier actividad empresarial.

Sacudida por el escándalo Odebrecht desde finales del 2016, que ha afectado a varios mandatarios y exmandatarios -cuatro de ellos solo en Perú, que afrontan graves acusaciones legales-, los jefes de Estado abordarán esta lacra con el objetivo de pasar página con una aproximación colectiva que también tranquilice a sus poblaciones.

“La coima es un problema estructural en una sociedad enferma. La sociedad debe repudiarla,” señala Flores, para quien la Cumbre debe hacer de la “visibilidad” una “oportunidad” para combatirla.

Fuente Diario Gestión

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