En su discurso para pedir el voto de confianza del parlamento, el primer ministro César Villanueva presentó como una de sus principales medidas la implementación de la Ley de Gestión de Intereses o Ley de Lobbies, justamente para que estas actividades sean parte de un proceso regulado y transparente.

En el Perú tenemos desde hace varios años la ley N° 28024 que regula la gestión de intereses por cuenta de terceros, aunque el número de lobbistas (gestores de intereses) que tenemos en el país, debidamente registrados, es una incógnita pues, pese a que existe la ley que ordena que deben registrarse ante la Sunarp, la mayoría no lo hace. No está sancionado dejar de inscribirse lo que contribuye a que el lobby muchas veces se perciba como una actividad “informal” y no regulada.

Pero, ¿qué es el lobby?, ¿en qué se diferencia de otros actos de gestión dirigidos al funcionario público? Constantemente vemos en los medios de comunicación hablar del lobby, acompañando el nombre de algunos profesionales acusados de asediar al Poder Legislativo y al Estado en nombre de empresas y grupos de interés.

Es importante diferenciar ciertos términos que a menudo son utilizados como sinónimos, tales como asuntos públicos o relaciones institucionales. Un lobby es un grupo organizado, con un importante acceso a los poderes públicos que busca influir en la ley para beneficiar al grupo que representa. Es una disciplina creciente en las actuales sociedades modernas y se ha convertido en una acción muy extendida para aquellas empresas, sindicatos o asociaciones sociales que tienen el propósito de conseguir decisiones favorables a sus intereses desde los poderes públicos.

Las relaciones institucionales, por su parte, son las actividades sostenidas por las empresas para mantener cierto grado de interlocución con actores clave, generalmente de sus zonas de influencia, tales como los gobiernos locales, regionales, órganos reguladores, las ONG, entre otros. Por otro lado, el concepto de asuntos públicos refiere a aquellos aspectos que atañen a la empresa en sus relaciones con “lo público”, tratando de establecer y mantener relaciones con el gobierno, con las administraciones públicas y la comunidad local. Es un término más amplio que los dos anteriores y que engloba a todas las estrategias empresariales orientadas a defender intereses o ampliar la capacidad de influencia.

En conclusión, desde mi punto de vista, los lobbies, siempre que sean transparentes y no coactivos, son un elemento necesario para el funcionamiento de las actividades públicas y privadas, introducen nuevos temas de debate y aportan posibles soluciones a los problemas planteados. El lobby debería ser una actividad que en vez de generar rechazo, necesita ser valorada en la medida que transparente la interacción del sector privado y la sociedad civil con los distintos poderes del Estado, eliminando aspectos oscuros, negocios bajo la mesa y reduciendo enormemente los espacios para la corrupción.

Fuente La República

Una Respuesta

  1. GUIDO ARTURO ILAVE MORALES

    A este ritmo, el diezmo sera considerado legal y formara parte del presupuesto en el ET como Gastos de Gestion Politica…..

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