En la Policía los proveedores son como el camaleón, cambian de color y se reciclan según la ocasión. ¿Está pasando lo mismo ahora? La pandemia del coronavirus podría ser la oportunidad para ellos. Y es que el Gobierno ha desembolsado S/99 millones para que la Policía se arme y proteja contra el COVID-19. A una parte de esta suma se podía acceder solo con una simple adquisición directa, más conocida como compra a dedo.

La Fiscalía sospecha que, por intermedio de otras personas, unos antiguos y cuestionados proveedores de la Policía ahora pasaron a ser abastecedores de mascarillas y artículos de protección para el personal de la institución gracias a compras direccionadas.

La hipótesis fiscal nace a partir de la indagación a la empresa Uniform Sniper E.I.R.L., que ganó un contrato de S/1’983,600 por la venta de 3,306 cajas de mascarillas N-95 para la Dirección Ejecutiva de Investigación Criminal y Apoyo a la Justicia (Direicaj) de la PNP.

Cada mascarilla costó alrededor de S/30 cuando otras instituciones compraron piezas parecidas por S/15 o S/19. Pero aun más lamentable para los policías fue que, al abrir algunas de las cajas de N-95 que llegaron a la Direicaj, encontraron que estaban húmedas y con hongos.

Según los papeles de Uniform Sniper E.I.R.L. esta empresa la gerencia Malena Bazán Solier, una estudiante universitaria que cursa el segundo año de Administración, Turismo y Hotelería.

Pero Uniform Sniper antes tuvo otro administrador: el coronel (r) PNP Gino Coletti Dávila. Según documentos de la Superintendencia Nacional de Registros Públicos, Coletti fue apoderado de dicha firma del 2010 al 2013.

Coletti no ha estado ajeno a escándalos. Una resolución del Ministerio del Interior de mayo de 2013 anuló una cuestionada adjudicación a la esposa de este oficial, la cual terminó con la salida del entonces comandante general de la PNP, Raúl Salazar.

La revista Caretas reveló que Salazar mandó a refaccionar su oficina, su comedor privado y otros ambientes de la Dirección General de la Policía en San Isidro. La empresa que estuvo a cargo de estas obras, por un monto de S/110,000, fue la Constructora Alemar Contratistas Generales S.A.C.

La resolución ministerial de la época indica que una de las socias de Alemar era Nathalie Perea Mendoza, esposa de Gino Coletti, a quien la revista lo señaló de ser un oficial cercano a Salazar.

El coronel Coletti se encargó de desmentir los dichos de la revista y negó que su esposa se haya favorecido con la contratación. “No hubo contubernio”, dijo en una carta enviada desde su despacho en la agregaduría policial en Colombia.

Sin embargo, la situación terminó con la anulación del contrato entre la Constructora Alemar y la PNP, y también con la carrera del cuestionado general Raúl Salazar.

RECICLÁNDOSE

Alemar no volvió a tener contratos con la Policía, y el nombre de Nathalie Perea Mendoza dejó de sonar en la institución, o por lo menos eso creían algunas autoridades de inspectoría y control.

Pero lo que sí ocurría es que otras empresas a nombre de personas ajenas a Perea y Coletti comenzaron a ganar licitaciones en la Policía. Una de ellas es Uniform Sniper.

Había pasado tan solo un año del escándalo que desnudó los caprichos del general Salazar y esta empresa, en la que Gino Coletti también había sido apoderado hasta unos días antes de la revelación de la revista, volvió a contratar con la PNP.

Uniform Sniper vendía desde pañales para caballos hasta uniformes de gala. Pero en tiempos del coronavirus, abril de 2020, se metió en el terreno de los equipos de protección para el personal policial y logró el contrato más caro en toda su historia: S/1’983,600 a sola firma, sin licitación, bajo la modalidad de contratación directa. El estado de emergencia lo permitía.

Pero habría más evidencias de la relación entre el matrimonio Coletti Perea y Malena Bazán.

La empresa comercializadora Coletti S.A.C tuvo como socios fundadores a Malena Bazán y a su hermano Christians Bazán.

Este diario buscó al hermano de Malena, quien señaló: “No tengo nada que ver en ese tema, eso está en investigación con los abogados”. Además, y pese a los documentos que se le señalaron y lo vinculan con los Coletti Perea, dijo: “No, no, no tengo contacto con ellos, no los conozco”.

También intentamos comunicarnos a los teléfonos de Uniform Sniper que figuran en la guía de remisión enviada a la Policía, pero estos estaban apagados.

La Fiscalía tiene en sus planes citar a todos los involucrados en este tema que determinó la salida del director general de la PNP José Lavalle. Los reflectores de la justicia están sobre los proveedores, y se espera que en las próximas horas den sus descargos. Mientras tanto, las diligencias fiscales en la sede de la Direicaj continúan. Ayer, se incautó informes, pedidos de compra, cartas de invitación y resoluciones importantes para la investigación.

DATOS

-La empresa Uniform Sniper también vendió útiles de aseo y suministros médicos para protección del personal policial de la VII Región Policial de Lima.

-Esta venta fue por S/203 mil y se realizó bajo el mecanismo de adjudicación directa.

-La Fiscalía también investiga a las empresas Finance Groups G&P SAC, Five Networks Solutions SAC por ventas de guantes quirúrgicos, mamelucos, alcohol en gel, jabón líquido, lejía y papel toalla.

-Las compras de la PNP bajo sospecha superan los S/25 millones y no solo en Lima, sino también en algunas regiones del país.

Fuente Perú21

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