En los últimos años, la arquitectura pública en Lima ha sido de una calidad muy mediocre, en gran parte por la falta de concursos públicos. En otras capitales de América Latina, uno puede apreciar la buena calidad de edificios públicos, parques, puentes y calles, que en los mejores casos han sido desarrollados en base a un diseño ganador de un concurso público. En Lima, en cambio, sin la posibilidad de tener concursos de este tipo, los proyectos públicos han sido diseñados por arquitectos que trabajan para las empresas que ganan la licitación para construir una obra, o que trabajan para la misma municipalidad.

Sin concursos, las ideas para los proyectos vienen a veces de las campañas electorales. Otros arquitectos independientemente proponen ideas –algunas mejores que otras– de cómo mejorar la ciudad, incluyendo la construcción de un puente en forma de arco iris entre Barranco y Miraflores, o el desarrollo de un parque metropolitano en Las Palmas.

En el Zanjón tenemos los nuevos puentes de la gestión municipal anterior con arcos amarillos que parecen entradas al restaurante McDonald’s. La Costa Verde tiene un catálogo de intervenciones que no han logrado tener una buena calidad de diseño coherente con el litoral en donde se emplazan. El Cristo del Pacífico es otro caso, donde un presidente, junto con una empresa brasilera, ha ‘regalado’ un monumento a la ciudad sin ninguna consulta a arquitectos, urbanistas o la comunidad.

La mediocridad en la calidad de la obra pública en el Perú es más frustrante aún por el hecho de que varios estudios de arquitectura limeños han recibido importantes premios internacionales por sus obras privadas en los últimos años y han ganado concursos para obras públicas en otros países. Estos estudios, sin embargo, en gran parte han sido excluidos de poder participar en la construcción de la ciudad y la posibilidad de diseñar obras públicas a escala nacional, ya que el sistema de contrataciones del Estado hasta hace poco no ha permitido concursos públicos de arquitectura.

Felizmente, esto ha cambiado el 31 de diciembre del 2018, cuando se promulgó el reglamento de la Ley 30225, Ley de Contrataciones del Estado.

La Asociación de Estudios de Arquitectura del Perú ha tenido un rol importante en impulsar esta iniciativa, según se menciona en su página: “Con esta promulgación se permitirá que la enorme brecha de infraestructura que tiene el país pueda cerrarse con obras elegidas según la mejor propuesta arquitectónica”.

Fuente El Comercio

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