TABLETS. Cuando la ministra Pilar Mazzetti asumió la cartera de Salud, criticó el exceso de burocracia de su sector señalando que “si me demoro unas horas en pasar un papelito, varias personas mueren”. Lamentablemente, los problemas que puede generar la burocracia no son solo en el sector salud sino en casi todos los estamentos del Estado, y no se trata solo de tiempos.

El 18 de abril, el presidente Vizcarra y el ministro Benavides informaron que se compraría hasta un millón de tablets con internet móvil para escolares de zonas alejadas. Más de tres meses después, no solo no se ha concretado la compra, sino que el proceso ha sido declarado nulo, por lo que se deberá volver a iniciar desde cero, a partir del lunes 3 de agosto.

Esta situación es mucho más preocupante si se tiene en cuenta que hace más de un mes la Contraloría advirtió varios riesgos en la compra de estas tablets y a pesar de ello la viceministra de Gestión Pedagógica, Diana Marchena, minimizó las observaciones de la Contraloría y las llamó recomendaciones. Es más, insistió en que se continuaría con el proceso.

Sin embargo, debido a que la empresa seleccionada, finalmente no pudo obtener su carta fianza y que “presentó información fraudulenta” -según acotó el ministro de Educación- la compra se anuló y se ha optado ahora por el camino de la adjudicación directa en varios procesos paralelos que impliquen comprar a unas empresas las tablets y otras que se encarguen de la distribución y las necesidades adicionales. La pregunta que ahora flota en el aire es cuán indispensable son ahora estas tablets que seguramente llegarán para el último bimestre educativo.

Si bien puede resaltarse que finalmente un proceso mal llevado no culmine, es preocupante que no se haya escuchado a tiempo las voces de los postores ni la de la Contraloría. Es necesario que las autoridades le den un mayor valor a la labor del ente encargado del control concurrente.

Lo sucedido con la compra de las tablets es solo un ejemplo puntual de miles existentes al interior del Estado. Los procesos de adquisiciones y contrataciones no se dan con la rapidez necesaria ni cumpliendo con todos los requisitos de transparencia e idoneidad que deberían. En más de una ocasión se informa de bases que se elaboran dirigidas a determinados postores u otras irregularidades. Mientras no se puedan generar los mecanismos de control y supervisión necesarios, sumados a la necesidad de contar con profesionales en el área logística preparados y se sancione drásticamente los “errores humanos”, de poco podrá servir contar con mayor presupuesto para invertir.

Fuente Diario Gestión

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