El Indecopi realizó una exhaustiva investigación sobre el denominado Club de la Construcción y ha logrado recopilar correos electrónicos, testimonios, documentos, vouchers que permitieron determinar sobre cómo operó este grupo durante 14 años, desde el 2002 hasta el 2016.

Según ‘Panorama’, los directivos de 35 empresas constructoras detallaron cómo redibujaron el esquema en el que todos salían beneficiados. En sus inicios, los valores de las obras fueron entre S/20 y S/30 millones, y terminaron alrededor del 2014 entre S/400 y S/500 millones.

Según un documento de 300 páginas elaborado por el Indecopi, empezaron 15 y crecieron hasta llegar a los 35 directivos. Las empresas brasileñas ingresaron en el 2006 cuando el gobierno de Alejandro Toledo les abrió las puertas.

Para no llegar a los golpes y para que los acuerdos fueran amistosos, se llegaban a firmar incluso acuerdos entre empresas, donde se pagaban entre ellas más de U$S1 millón para dejarse el camino libre. Estos acuerdos privados se repitieron a lo largo de los años.

Las empresas integrantes del club diseñaron seis pasos claros y definidos:

El primero: era la reunión de empresarios donde a mano alzada mostraban interés por algún proyecto.

El segundo: las negociaciones entre las constructoras interesadas en la misma obra. reuniones largas e intensas en las que no faltaban las acaloradas discusiones.

El tercero: la designación del ganador.

El cuarto: la coordinación para encontrar “acompañantes”, empresas amigas que se presentaran a la licitación sabiendo que NO ganarían. NO se podía levantar sospechas sobre sus prácticas anticompetitivas.

El quinto paso: la presentación de posturas coordinadas… el sobre del ganador ingresaba junto a la propuesta económica de los acompañantes, quienes proponían realizar la obra por más dinero para ser así descalificadas.

Y el sexto: la obtención de la buena pro. Todos estos detalles han quedado guardados en documentos escritos a puño y letra por sus participantes o en documentos digitales a las que el Indecopi ha tenido acceso.

Los empresarios también establecieron un diccionario de palabras que eran parte de sus debates:

1.- Turno, el derecho de cada empresa para solicitar adjudicarse una obra.

2.- Cuota: vinculada al turno. Era una valorización en millones.

3.- Vuelta: las constructoras debían esperar a que todas las empresas ganen una obra, para realizar nuevamente una solicitud.

4.- Prelación: la prioridad que tenían las empresas al momento de repartirse las obras.

5.- Acompañantes o apoyo: eran las empresas constructoras que tenían como objetivo simular que había competencia.

Fuente Publimetro

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

1 × cuatro =

Translate »