La construcción del hospital Antonio Lorena del Cusco está abandonada desde el 2015 y la comisión Lava Jato del Congreso dio algunas luces de lo ocurrido en esta obra cuyo presupuesto aumentó millonariamente durante tres gestiones.

Lo primero que quedó en evidencia son los presuntos actos de corrupción y pago de coimas durante la licitación y construcción del nosocomio. En estos hechos estarían involucradas las gestiones de los ex presidentes regionales Jorge Acurio Tito y René Concha, y el actual gobernador, Edwin Licona, para quienes -la comisión Lava Jato- piden investigación por delito de colusión.

La obra estuvo a cargo de la empresa brasileña OAS y la comisión Lava Jato, entre sus hallazgos, señaló que el Gobierno Regional del Cusco le pagó S/ 90 millones extras a la constructora, cuando el avance real de la obra estaba valorizado recién en S/ 89 millones (42.43%).

Y mientras miles de cusqueños esperan que algún día la construcción del hospital concluya, Lava Jato ratificó los vicios de los que casi 4 años atrás daba cuenta la comisión investigadora del Consejo Regional y que la Fiscalía investigó en el 2013.

IRREGULARIDADES

Lo que ocurrió durante la licitación y construcción del hospital Antonio Lorena es escandaloso. Hubo cambios en las valorizaciones por avance de obra, aprobaron demoler infraestructura nueva cuando era innecesario y aumentaron el pago de gastos generales a OAS debido a la ampliación irregular de plazos.

Durante la lectura del informe, la presidenta de la comisión Lava Jato, sostuvo que a pesar de los retrasos reiterativos en la ejecución de la obra, ninguna de las tres autoridades regionales resolvió el contrato en el tiempo prudente. Sin embargo, la actual autoridad lo hizo a los tres meses de asumir la gestión y no al año, como sostuvo la parlamentaria fujimorista.

Fuente La República

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