La capacidad de Sedapal para administrar los servicios de agua potable y alcantarillado en la ciudad capital nuevamente ha sido puesta en tela de juicio. El grave aniego en San Juan de Lurigancho, que aún no se supera, merece una investigación para detectar responsabilidades, pero también un análisis de la gestión de esta empresa estatal que abastece de agua a más de 9 millones de limeños.

50+1 realiza una aproximación analizando el perfil de los que ocuparon dos puestos importantes en Sedapal: la gerencia general y la presidencia del directorio. Las conclusiones permiten saber si estos puestos claves responden a la meritocracia, si han respondido a voluntades políticas o si hay visos de institucionalidad.

Sedapal, como administradora de tan importante recurso, debe ejecutar la política del sector, así como la planificación. Sin embargo, esta misión parece difícil cuando el promedio de duración en el cargo de los presidentes de directorio es de un año y medio.

En los últimos 19 años ha habido 12 presidentes. Dos casos se colocan en los extremos de temporalidad: Guillermo León Suematsu, quien ocupó el cargo durante cinco años y un mes (2005-2010), casi todo el gobierno de García y que ejerció el cargo en simultaneidad con el de viceministro de Saneamiento. La historia de poder de León terminó con denuncias por corrupción.

El otro caso que llama la atención es el de Augusta Dianderas Salhuana, quien no solo ha sido la única mujer que ocupó el cargo, sino que su estadía en Sedapal fue la más breve. Renunció al cargo a los pocos días de haber asumido durante el gobierno de Ollanta Humala. Las razones no se conocieron en la prensa.La permanencia de los gerentes generales no supera la de los presidentes. Entre 2000 y 2018 ha habido 14 de ellos. El promedio de tiempo en sus funciones es de tan solo un año.

HOMBRES DE PARTIDO

El interés por la participación política también ha sido característica de algunos de los funcionarios. Cuatro de los 12 presidentes han estado afiliados a partidos políticos: tres a Perú Posible y uno al Apra. Cuando Víctor López Orihuela asumió la presidencia de Sedapal durante el gobierno aprista, era miembro del partido.

Si bien en los otros tres casos la afiliación fue posterior a la designación, podría inferirse que el puesto fue una oportunidad para entrar al campo político o que ya pertenecían a un círculo que luego legitimaron con su afiliación, como los casos de Pedro García Tasilla y Jorge Villacorta Carranza, ambos nombrados en el gobierno de Toledo.

Este último sin título universitario que lo respalde, aun cuando era requisito para ocupar el cargo. En ese entonces, los cuestionamientos fueron públicos. El cruce de información también nos permite saber que cuatro de los 12 presidentes del directorio postularon luego a cargos de elección popular, lo cual confirma su perfil político: Jorge Villacorta, Guillermo León, Rudecindo Vega y el actual presidente Jorge Bustamante fueron los candidatos, aunque en este último caso es necesario señalar que la aventura política sucedió hace más de 20 años, que no registra afiliación política y que proviene del sector privado.

DENUNCIAS

En estos 19 años, de los 14 gerentes, cuatro han sido denunciados por hechos relacionados a corrupción: tenemos dos casos sobresalientes. Jorge Barco Martínez, gerente en el gobierno aprista, está involucrado en la investigación por lavado de activos al ex presidente Alan García.

Asimismo, fue denunciado por aprovechamiento indebido del cargo, incumplimiento de función y abuso de autoridad. Rómulo Rafael López, también gerente durante el lustro de García, fue cuestionado por permitir que la empresa Camargo Correa haga entrega de la obra de la planta de Huachipa sin haberla culminado.

En los casos del peruposibilista Pedro Pablo García Tasilla y Guillermo León Suematsu, las denuncias continuaron cuando dejaron la gerencia general y asumieron la presidencia del directorio. Estos dos últimos casos se suman al del dirigente aprista Víctor López Orihuela, denunciado por Contraloría por negociación incompatible en la compra de dos plantas de tratamiento en San Bartolo. Nótese la inquietante relación entre funcionarios investigados y su cercanía a los partidos políticos.

De las variables presentadas, sin duda la más perturbadora resulta ser la alta frecuencia con la que los funcionarios dejan los cargos. Sedapal es una “papa caliente” con problemas estructurales y complejos. Si los vientos de reforma soplan hoy, sería bueno que soplen por La Atarjea.

Fuente Perú21

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