En medio de la crisis sanitaria por el nuevo coronavirus y la evidente falta de implementos de salud en los diversos hospitales de nuestro país, se suma la denuncia sobre una presunta irregularidad en la construcción de lo que iba a ser la flamante infraestructura de Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Regional Eleazar Guzmán Barrón en Áncash.

Es que, el alcalde de la región Juan Carlos Morillo Ulloa, anunció con mucho orgullo hace unos días lo que sería el nuevo espacio para los pacientes COVID-19 que se encontraban en estado de gravedad. Sin embargo, días después se descubrió que el ambiente no era el adecuado para recibir a estas personas y que la infraestructura contaba con gruesos errores evidenciando irregularidades en su inversión.

Esto, llevó a que la Fiscalía Anticorrupción, la Procuraduría y la Contraloría General inicie una investigación contra el burgomaestre ancashino, debido a que los más de 624 mil soles para la construcción de la unidad UCI del Hospital Regional no cumplen con los requisitos básicos para funcionar y por la compra de equipamiento médico que aún no llega.

Una de esas fallas se puede confirmar en un video revelado por Panorama donde se observa cómo las camas de unas de las salas no pueden salir por la puerta en caso haya una emergencia con uno de los pacientes, debido al angosto espacio que tienen; generando malestar y desazón en los médicos del nosocomio.

“Como médico me genera una gran desazón de estas personas que no les interesa la salud de los más pobres, que no les interesa la salud de los peruanos, que lo único que ven es una manera de sacar provecho de la situación. Esto no tiene nombre, la gente se está muriendo, la gente llega porque no tiene cama”, manifestó con indignación el presidente del Ccuerpo Médico del Hospital Regional, Dr. Leandro Pérez.

Por su lado, el alcalde Juan Carlos Morillo Ulloa, contradiciéndose a si mismo, asegura que el área construida no era para pacientes UCI, sino una sala de hospitalización.

“Este no es una sala de UCI, quiero que lo entiendan, no es una sala de UCI”, dijo, pese a que días atrás anunció con sus propias palabras que si lo era.

La empresa a cargo de dicha contrucción fue Quimera Inmobiliaria, quien según el perito especialista en contrataciones públicas de la Procuraduría Anticorrupción, Ricardo Kanashiro, no cuenta con experiencia para ejecución de obras en el servicio de salud.

“Lo primero que hemos detectado es que la empresa Quimera no tiene experiencia en ejecución de obras para el servicio de salud. Fue un contrato, relativamente pequeño de hace 10 años y no se encuentra en la capacidad para poder ejecutar un trabajo, menos en una situación de emergencia”, aseguró.

“Como Quimera, no se dedicaba a estas obras específicas no se le puede considerar como parte del mercado, no es lo que llamamos un proveedor referente. Hay que entender de que para una obra para la salud, no es como construir un colegio o una comisaría. En el reglamento nacional de edificaciones hay una serie de imposiciones específicas para la construcción de establecimientos de salud”, sentenció.

Asimismo, el abogado de la empresa inmobiliaria, el dr. Jorge Colmenares, confirmó que la construcción estaba destinada a ser un ambiente para COVID-19. “Era una UCI para Covid”, dijo, desdiciendo una vez más lo afirmado por el alcalde de la comuna regional de Áncash, quien hasta el momento tiene el 89% de desaprobación por sus ciudadanos.

Fuente El Popular

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