El especialista en temas de corrupción, Hugo Arconada, sostuvo hoy que reducir la corrupción implicaría que cada uno de los ciudadanos de América Latina embolsaría en promedio 3,000 dólares al año más.

“Esto, en la práctica, significa que una familia latinoamericana promedio con cinco integrantes, recibirá al año 15,000 dólares más para mejorar su calidad de vida”, comentó a la Agencia Andina.

En el marco de la III Cumbre Empresarial que se realiza en Lima, Arconada, de nacionalidad argentina, comentó que en la actualidad se puede apreciar un “punto de quiebre” con respecto a la corrupción en la región.

“Lo primero que debemos hacer es definir a nuestra audiencia o habitantes, es decir, debemos empezar a hablar de ciudadanos. Somos personas que vivimos en un país, que pagamos nuestros impuestos y que además tenemos derechos y obligaciones. No alcanza con votar. Ese es el primer paso. Debemos involucrarnos en la lucha contra la corrupción”, dijo.

Presión social

Arconada agregó que no hay herramientas nuevas para combatir este flagelo, aunque muchos expertos pueden dar sugerencias y ofrecer alternativas para combatir la corrupción, como darle mayor transparencia a las licitaciones, utilizar nuevas tecnologías, pero no hay que inventar la rueda.

“Eso no es necesario. El mayor desafío pasa por la presión social. Este sistema no caminará mientras los ciudadanos no se involucren. Podemos cambiar las leyes, implementar nuevas medidas, pero el sistema en sí está armado de tal forma que alienta la corrupción y genera la impunidad posterior. Y esto cambiará cuando los ciudadanos ejerzan presión”, dijo.

El especialista argentino sostuvo que en ocasiones el control y la prohibición se convierten en nuevas oportunidades de “coima”.

“El otro eje de la corrupción es el financiamiento electoral. Es lógico que distintos funcionarios estén tentados de llevarse dinero a sus bolsillos. Hay otras ocasiones en las que la corrupción sistémica, cuando en realidad el robo se hace para financiar campaña”, manifestó.

“Actualmente, el financiamiento electoral es el pecado original de la política. Si un candidato quiere postular necesita dinero, requiere fortunas y de ¿dónde las obtiene? Podrá vender su carro, hipotecar su vivienda y no le alcanzará para postular. Entonces, o recurre a las empresas para obtener financiamiento a cambio de algún favor o empezará a robar”, añadió.

Fuente Andina

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