No es la primera vez que estalla un escándalo en torno a las compras que hacen los funcionarios de las instituciones públicas.

En esta pandemia ya son decenas de denuncias de compras fantasmas, direccionadas y sobrevaloradas. La última mataperrada descubierta es el haber contratado con un proveedor que ha dejado a un millón de escolares de zonas alejadas sin tablets para recibir educación.

En abril se anunció la compra de estos dispositivos móviles para los escolares. Trascurrido tres meses, no hay una sola tablet y lo más dramático: el proceso de compra se anuló porque la empresa “seleccionada” falseó información por lo que no logró conseguir la carta fianza. ¿Qué va a pasar? El proceso se reiniciará, pero aún no se sabe cuándo llegarán los dichosos aparatos.

No es que los funcionarios públicos sean malos comprando, lo que realmente pasa es que la corrupción sigue marcando las compras del Estado. La selección a “dedo” es lo que en muchos casos termina por hacer fracasar cualquier adquisición estatal, como la que acaba de ocurrir. Lo lamentable es que quienes pagan las consecuencias de esta corrupción es siempre la población más vulnerable.

Fuente El Tiempo

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