INVESTIGACIÓN. “Es importado”. Ese argumento de venta continúa vigente en el Perú, sobre todo para artículos con algún componente tecnológico. La crisis causada por el covid-19 ha sacado a la luz que, en el caso de equipamiento de bioseguridad y médico, las autoridades han depositado su confianza en lo importado. Y atribuyen la lentitud con que llegan pruebas, ventiladores y hasta mascarillas y batas, a la escasez y encarecimiento en el mercado internacional de estos implementos. Pero cabría preguntarse si es necesario hacer cola para importar todo.

A fines de marzo, la PUCP y la UNI presentaron sendos diseños de ventiladores mecánicos. En la quincena de abril, el presidente Martín Vizcarra visitó a los investigadores, elogió las iniciativas y dijo que se haría la validación de esos equipos y se brindaría el soporte legal para iniciar su producción. La fabricación de ventiladores está estandarizada por la OMS, de modo que su validación no debiera tomar mucho tiempo.

Pero no se ha vuelto a tocar el tema en público ni se sabe si se emitirá el visto bueno. Lo que sí se conoció este mes fue que la PUCP estaba reparando 49 ventiladores importados. Quizás al comprobar que tendrá a la mano servicio posventa, el Gobierno se convenza de la ventaja de adquirir equipos “made in Peru”.

Hay más iniciativas. El Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec) acaba de seleccionar 29 proyectos orientados a enfrentar la pandemia. Entre ellos, figuran mascarillas N95 basadas en la nanotecnología (universidad de San Marcos), una tela con nanopartículas de cobre para inactivar el virus (UNI), análisis de medicamentos y productos naturales con potencial efecto antiviral (Cayetano Heredia) y un dispositivo electrónico para evaluar el riesgo de neumonía en personas con sospecha de covid-19 (Universidad de Ciencias y Humanidades).

El total para financiarlos suma “más de US$ 6 millones”, es decir, un promedio de US$ 207,000 por proyecto. ¿Qué dirían de esos montos en países que apoyan su investigación y desarrollo (I+D) con muchos más fondos y recursos materiales y humanos?

Concytec está adscrito a la PCM, pero ni su actual titular ni sus antecesores le han prestado atención. Pero ese desinterés por impulsar la I+D nacional no es exclusivo del Gobierno sino que se extiende a toda la sociedad, incluidas las empresas. Tal vez la pandemia cambie esa actitud, aunque nos contentaríamos con que esos 29 proyectos no sean desplazados por alternativas del exterior más caras y difíciles de conseguir.

Fuente Diario Gestión

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