Hasta ayer, 232 .747 personas han pasado por la prueba de descarte del coronavirus (COVID-19) desde el 6 marzo, cuando se empezó a efectuar este diagnóstico. La semana pasada se realizaron casi 90 mil pruebas, un promedio de 12.715 al día. La semana anterior, se aplicaron 9.606.

Esta incrementó en la toma de muestras fue destacado por el presidente de la República, Martín Vizcarra. “Recuerdan que casi en mes y medio habíamos muestreado solamente a 20 mil y, ahora, en una semana hemos muestreado, en el país, a 89 mil personas”, dijo.

También recordó que con el ministro de Salud, Víctor Zamora, se habían puesto por meta “por lo menos, tener 12 mil muestras al día para tener una base suficiente para estudiar cuál es la evolución del contagio”.

Del total de las pruebas aplicadas, 51.316 (22%) son moleculares y las restantes 181.431(78%) pruebas rápidas (serológicas).

El médico infectólogo Mateo Prochazka observó la fiabilidad de la base de datos sobre la cual se elabora la curva de contagios en el país y mediante la cual se grafica la evolución del COVID-19, que finalmente sirve para la toma de decisiones.

“Uno de los retos más grandes de depender de las pruebas serológicas para armar nuestra curva es que estas pruebas no dan evidencia de transmisión aguda. Un resultado +++ demuestra anticuerpos [en el organismo de la persona a la que se le realiza la prueba, ello después de detectar la presencia del virus], pero no informa sobre el tiempo: la infección puede tener algunos días, o algunos meses”, escribió Prochazka en su cuenta de Twitter.

Al combinarse los datos obtenidos mediante las pruebas moleculares y las pruebas rápidas, se distorsiona la información, dijo también el especialista.

“Conforme van pasando los meses, las pruebas serológicas pierden valor para informarnos sobre qué tan antiguo o nuevo es el caso diagnosticado”, añadió.

Al mismo tiempo, se preguntó de qué manera se puede saber si las medidas de control están funcionando cuando se combinan los casos de la última semana con los de hace dos meses, al inicio de la pandemia o cuando el virus llegó al país.

Consultada al respecto, la médico infectóloga Fiorella Krapp señaló que la curva de contagios solo refleja de manera aproximada lo que está ocurriendo en la realidad con el virus. En la coyuntura actual, “tratar de decir el número exacto o por cuánto nos hemos alejado es imposible”.

La razón de esta situación, según Krapp, se debe a que hay muchas personas asintomáticas a la enfermedad, por lo que no se van a realizar la prueba de descarte. Además, la capacidad para realizar las pruebas moleculares es limitada, tanto para países de altos recursos como en los de menor riqueza. Según dijo, hay países que pueden tener los equipos, pero no los reactivos.

Fuente El Comercio

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